Simulacros de evacuación en shoppings y supermercados fuera de horario: cómo coordinar con la seguridad privada sin frenar la operación
Por qué hacer el simulacro con el local cerrado
Un shopping o un hipermercado nunca está vacío. Cuando bajan las persianas, adentro siguen trabajando repositores, personal de limpieza, mantenimiento, tesorería, logística en los muelles de carga, empleados de los locales que hacen inventario y, por supuesto, la seguridad privada. De noche hay menos gente, pero también hay menos luz, más pasillos bloqueados con mercadería y más puertas trabadas. Ensayar la evacuación en ese escenario es tan necesario como hacerlo con clientes, y tiene una ventaja: se puede probar todo el sistema sin generar pánico en el público ni pérdidas de facturación.
La NFPA 101 (Código de Seguridad Humana) trata estos edificios como ocupaciones mercantiles (capítulos 36 y 37) y en su sección 4.7 exige simulacros de evacuación periódicos, realistas, hechos en horarios y condiciones variadas, para que la respuesta no dependa de la rutina. En Argentina, la Ley 19.587 y su Decreto 351/79 (Anexo VII) fijan la obligación de protección contra incendio en el ámbito laboral, y varias jurisdicciones suman normas propias: en CABA, la Ley 1346 exige plan de evacuación y al menos dos simulacros por año. El turno noche también cuenta.
Planificación previa con la seguridad privada
El jefe de seguridad del edificio es nuestro principal aliado: conoce las rondas, las llaves, los puntos ciegos de las cámaras y quién está adentro a cada hora. Conviene armar una reunión de planificación al menos 15 días antes, con estos actores:
- Seguridad privada: jefe de turno, operador del centro de monitoreo (CCTV) y vigiladores de cada sector.
- Mantenimiento: responsable de la central de incendio, presurización de escaleras, ascensores y tableros eléctricos.
- Gerencia operativa: para definir qué procesos no se pueden interrumpir.
- Empresa de monitoreo de alarmas: hay que avisarle para que ponga la cuenta en modo prueba y no despache una dotación real.
- Cuartel y central de despacho 100/911: notificación formal con fecha, franja horaria y dirección.
El producto de esa reunión es un guion escrito: hora de inicio, escenario (por ejemplo, humo en el depósito de pallets del sector no perecederos), qué sistemas se activan de verdad y cuáles se simulan, y quién tiene la autoridad para cortar el ejercicio ante una emergencia real.
Qué no se puede frenar (y cómo se resuelve)
El objetivo es evaluar a las personas y los sistemas sin afectar la operación. En supermercados y shoppings hay procesos críticos que conviene identificar de antemano:
- Cadena de frío: las cámaras frigoríficas y las góndolas refrigeradas no pueden quedar sin energía. Si el escenario incluye corte de energía del sector, se debe confirmar que los circuitos de refrigeración están en tableros independientes o simular el corte sin ejecutarlo.
- Tesorería y transporte de caudales: nunca programar el simulacro en la ventana de recuento o retiro de valores. La seguridad privada conoce esos horarios y los puede bloquear en el cronograma.
- Muelles de carga: coordinar con logística para que no haya camiones descargando, o incluir a los choferes como evacuados, informados de antemano.
- Rociadores y sistemas de extinción: no se dispara ningún sistema de agua o agente limpio. El humo se simula con máquinas de humo frío, que no activan detectores por ionización si se las usa con criterio y la central está en modo prueba por zonas.
- Control de humo y HVAC: si se prueba la secuencia de extracción, avisar a mantenimiento, porque puede desbalancear la climatización de áreas refrigeradas.
Sistemas para verificar durante el ensayo
Un simulacro nocturno es la oportunidad ideal para probar en condiciones reales lo que de día no se puede tocar. Para la prueba integrada de sistemas, la referencia es NFPA 4. Verificar como mínimo:
- Notificación audible: según NFPA 72, la señal debe superar en al menos 15 dBA el nivel ambiente promedio, o en 5 dB el nivel máximo que dure 60 segundos. Medir con decibelímetro en depósitos, cámaras frías y baños, donde suele fallar.
- Iluminación de emergencia: la EN 1838 pide como mínimo 1 lux sobre el eje de las vías de escape y 0,5 lux en áreas abiertas antipánico, con autonomía mínima de 1 hora. NFPA 101 (sección 7.9) exige 90 minutos. Cortar la iluminación normal del sector y medir con luxómetro.
- Herrajes antipánico: las puertas de salida deben abrir con una sola acción según EN 1125 (barra antipánico) o EN 179 (manija de emergencia). Es habitual encontrar candados o cadenas que se ponen al cierre del local: es justo lo que hay que detectar.
- Señalización: colores y señales de seguridad según IRAM 10005 e ISO 7010, visibles con la iluminación de emergencia.
- Extintores: ubicación, carga vigente y accesibilidad según IRAM 3517, sin mercadería que los tape.
- Ascensores: verificar que vuelvan a planta baja y que nadie los use para evacuar.
Desarrollo y control del tiempo
Con poca gente adentro, el dato importante no es el flujo por las salidas sino el tiempo de detección y alerta. El reloj arranca con la activación del detector o del pulsador y hay que registrar: cuánto tarda el operador de monitoreo en confirmar el evento, cuánto en dar la orden de evacuación y cuánto en que la última persona llegue al punto de reunión. Como referencia de diseño, la capacidad de una salida ronda 1,3 personas por segundo por metro de ancho efectivo. Si de noche los tiempos se alargan, casi siempre es por puertas trabadas o sectores que nadie recorrió.
La seguridad privada debe hacer el barrido por sectores con planilla: baños, vestuarios, cámaras frigoríficas (que deben tener apertura interior), oficinas y depósitos de cada local. El conteo en el punto de reunión se cruza con el registro de ingreso del turno. Si falta alguien, se activa la búsqueda simulada y se informa al jefe de dotación.
Cierre y mejora
Terminado el ejercicio, hacer una devolución en caliente de 15 minutos con todos los actores y, dentro de la semana, un informe escrito con hallazgos, responsables y plazos. Las fallas más comunes en estos ensayos son salidas cerradas con llave, sirenas inaudibles en cámaras frías, autonomía insuficiente de las luminarias y vigiladores que no saben operar la central. Corregidas esas fallas, el próximo simulacro conviene hacerlo en otro horario y con otro escenario. El turno noche también tiene que salir vivo.
Foto: Liviu Florescu / Unsplash