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Saneamiento de residuos propios del cuartel: espumas vencidas, aceites y solventes de limpieza de EPP

Saneamiento de residuos propios del cuartel: espumas vencidas, aceites y solventes de limpieza de EPP

El cuartel también es un generador de residuos peligrosos

Hablamos todo el tiempo de los residuos que generan las emergencias —derrames, agua de incendio, chatarra— y muy poco de lo que se acumula en el fondo del cuartel: bidones de espuma vencida, aceite quemado de la motobomba, aguarrás turbio, trapos impregnados y el agua negra que sale de la extractora después de lavar los trajes de estructural. Jurídicamente eso no es basura: es residuo peligroso, y el generador es la propia asociación de bomberos voluntarios, con responsabilidad sobre el residuo hasta su disposición final.

La Ley Nacional 24.051 y su Decreto reglamentario 831/93 definen el residuo peligroso por sus corrientes (Anexo I) y sus características de peligrosidad (Anexo II). Lo que sale de un cuartel cae casi siempre en: Y8 (aceites minerales usados no aptos para su uso original), Y9 (mezclas y emulsiones aceite/agua), Y6 (solventes orgánicos no halogenados), Y12 (residuos de pinturas, barnices y resinas) e Y18 (residuos del tratamiento de efluentes). La Ley 25.612 de gestión integral de residuos industriales está sancionada, pero el régimen técnico sigue descansando en la 24.051. A eso se suma la autoridad provincial: en Salta la Ley 7070, en Buenos Aires la Ley 11.720 con el OPDS. En la práctica significa tres cosas: inscribirse como generador, usar transportista y operador habilitados, y mover todo con manifiesto.

Espumas vencidas: el problema más caro

NFPA 11 exige ensayar anualmente el concentrado almacenado: inspección visual de sedimentos, pH, índice de refracción o contenido de sólidos, y ensayo de calidad de la solución. Un AFFF en bidón original sellado puede durar 10 a 20 años; una espuma proteínica o fluoroproteínica rara vez pasa de 5 a 10, y una vez trasvasada o mezclada con otra marca la vida útil se desploma. Ojo con un dato que sorprende a todos: el concentrado puro tiene una demanda química de oxígeno del orden de 400.000 a 1.000.000 mg O₂/L. Veinte litros volcados a una cámara séptica o a un pozo absorbente equivalen, en carga orgánica, a cientos de miles de litros de líquido cloacal, y los tensioactivos inhiben el lodo activado de cualquier planta municipal.

Si la espuma contiene flúor (AFFF, AR-AFFF, FP, FFFP) hay otra capa de problema: el PFOS y el PFOA figuran en el Convenio de Estocolmo, ratificado por Argentina, y no se degradan por vía biológica. El carbón activado solo los transfiere de fase; la destrucción real exige incineración del orden de 1.100 °C con tiempo de residencia suficiente, o coprocesamiento en horno de cemento habilitado. Práctica concreta: no enjuagar tanques de espuma en el lavadero del cuartel, no usar AFFF vencida para prácticas de extinción en el playón, y negociar con el proveedor de la espuma nueva que se lleve el concentrado viejo —muchos lo hacen como parte del recambio a espumas sin flúor (SFFF).

Aceites, lubricantes y trapos

El aceite usado de motobombas, grupos electrógenos, motosierras e hidráulicos de rescate es corriente Y8. Tres reglas que fallan seguido: nunca mezclarlo con solventes ni con combustible —basta algo de clorados para que el operador rechace el lote y todo pase de “recuperable” a “a destrucción”, multiplicando el costo—; recipiente metálico o de polietileno de alta densidad con tapa roscada, sobre bandeja de contención del 110 % del volumen del recipiente mayor; y rótulo con corriente Y, fecha de inicio de acumulación y responsable.

Los trapos y estopas con aceite o solvente se autocalientan por oxidación y son causa real de incendios en talleres. Van en recipiente metálico con tapa de cierre automático por gravedad (el clásico oily waste can de NFPA 30), vaciado al final de cada jornada. Un trapo con aceite de linaza o vegetal es el peor caso.

Solventes y el agua de lavado del EPP

NFPA 1851 (hoy consolidada en NFPA 1850) prohíbe expresamente lavar el EPP estructural en lavarropas domésticos o llevarlo a casa, y fija el procedimiento: agua a 40 °C como máximo, detergente con pH entre 6,0 y 10,5, sin cloro ni blanqueadores, sin solventes clorados, carga que no supere el 80 % de la capacidad de la extractora y secado a la sombra, porque la radiación UV degrada las aramidas. EN 469:2020 exige que la prenda mantenga sus niveles de desempeño después de los ciclos de lavado declarados por el fabricante: lavar mal no solo arruina el traje, lo saca de conformidad.

Ese agua de lavado no es agua gris: arrastra hidrocarburos aromáticos policíclicos, metales, hollín y PFAS del propio tejido. Mínimo razonable: interceptor de sólidos y sedimentador antes de la descarga, prohibición absoluta de volcado a pozo absorbente y, si hay red cloacal, consulta previa al prestador. Los solventes de limpieza de máscaras, visores y herramientas se clasifican por NFPA 30: acetona y alcohol isopropílico son Clase IB; el aguarrás mineral, Clase II. Se guardan en gabinete metálico para inflamables con puerta autocerrante y bidones de seguridad con arrestallama, lejos de oxidantes y del oxígeno medicinal, con rotulado SGA según la Resolución SRT 801/2015.

Lo operativo, en cinco puntos

  • Depósito transitorio cubierto, piso impermeable sin desagüe a la red, ventilado, con contención secundaria y señalización según IRAM 10005-1.
  • Libro de generación: fecha, corriente Y, cantidad, destino y número de manifiesto.
  • Capacitación anual del personal y FDS de cada producto accesible en el lugar de uso.
  • Matafuegos y polvo químico vencido: recambio por taller habilitado conforme IRAM 3517-2, nunca descarga en el patio.
  • Compra con criterio: exigir logística inversa por escrito antes de firmar la orden, no después del vencimiento.

Foto: Shalom de León / Unsplash