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Reserva de EPP: cuántos trajes y equipos de repuesto necesita realmente un cuartel según su dotación

Reserva de EPP: cuántos trajes y equipos de repuesto necesita realmente un cuartel según su dotación

El problema que nadie calcula hasta que pasa

Termina un incendio estructural a las tres de la mañana. Los trajes de ocho bomberos están empapados, con hollín y restos de combustión. A las seis entra otra salida. ¿Con qué equipo sale la dotación? En muchos cuarteles la respuesta es la peor posible: con el mismo traje sucio y húmedo. Eso le baja la protección térmica al bombero y lo sigue exponiendo a contaminantes cancerígenos. La reserva de EPP no es un lujo. Es parte de la operación, y conviene calcularla con números y no a ojo.

Qué dicen las normas

La referencia internacional para el conjunto de protección estructural es NFPA 1971, que desde la edición 2025 quedó incorporada a NFPA 1970, junto con la norma de equipos autónomos (ex NFPA 1981). Para el cuidado y mantenimiento rige NFPA 1851, hoy integrada en NFPA 1850. En el esquema europeo, las equivalentes son:

  • EN 469:2020: ropa de protección para bomberos.
  • EN 443: cascos.
  • EN 659: guantes.
  • EN 15090: calzado.
  • EN 13911: monjas o capuchas.
  • EN 137: equipos de respiración autónomos de circuito abierto.

En Argentina, la Resolución SRT 299/2011 obliga a entregar EPP certificado y a registrar cada entrega. La certificación de EPP se apoya en normas IRAM y en normas internacionales reconocidas. Antes de comprar, pedile al proveedor el certificado vigente y la norma exacta con la que se ensayó cada prenda.

Hay tres datos de NFPA 1851 que definen cuánta reserva hace falta:

  • Limpieza avanzada obligatoria después de cada exposición a productos de combustión y, como mínimo, dos veces por año.
  • Inspección avanzada por lo menos una vez al año.
  • Retiro obligatorio del conjunto a los 10 años de la fecha de fabricación, aunque se vea bien.

El factor tiempo: cuánto está fuera de servicio un traje

Un lavado correcto se hace en lavarropas de carga frontal, sin agitador central, con detergente de pH neutro, agua a no más de 40 °C y secado a la sombra o en secadora a baja temperatura. La barrera de humedad tarda entre 24 y 72 horas en secarse por completo. Si a eso le sumás el traslado a un lavadero especializado o una reparación de costuras, el traje puede pasar una semana o más fuera de servicio. Todo ese tiempo el bombero necesita un reemplazo.

Cómo calcular la reserva, ítem por ítem

El punto de partida es la dotación activa real, es decir, los que efectivamente salen a servicio, no el padrón total. A partir de ahí, estos son criterios prácticos:

  • Conjunto chaquetón y pantalón: uno personal por bombero activo, más una reserva del 15 al 20% repartida en los talles más comunes (normalmente M, L y XL). Si el cuartel supera las 150 salidas estructurales al año, lo ideal es avanzar hacia el segundo juego por bombero.
  • Monjas: son la pieza que más contaminación absorbe en cuello y mandíbula. Lo recomendable son dos por bombero, y si el presupuesto lo permite, que sean del tipo con barrera de partículas.
  • Guantes: dos pares por bombero. Se mojan, se contaminan y se rompen más rápido que cualquier otra prenda.
  • Botas: un par por bombero y una reserva del 10%, priorizando los números más usados.
  • Cascos: uno por bombero y entre un 5 y un 10% de reserva. Revisá la carcasa después de cualquier impacto y respetá la vida útil que indica el fabricante.

Equipos de respiración autónomos

Los autónomos no se calculan por bombero sino por puesto de ataque en las unidades. Por ejemplo, una autobomba con cuatro asientos de ataque necesita cuatro equipos montados. A ese total sumale una reserva del 20 al 25% para cubrir mantenimiento, pruebas de flujo y reparaciones.

  • Máscaras: lo ideal es una máscara individual por bombero, con su prueba de ajuste. Por higiene, compartir máscaras es la práctica menos recomendable.
  • Cilindros: como mínimo dos por equipo. Si el cuartel no tiene compresor propio y depende de recargar afuera, apuntá a tres por equipo.
  • Vida útil de los cilindros: los de material compuesto (fibra de carbono) llevan prueba hidráulica cada 5 años y, en general, tienen una vida útil de 15 años. Tené un registro por número de serie para que no te sorprenda un vencimiento en masa.

Ejemplo concreto: cuartel de 30 bomberos activos

Supongamos un cuartel con 30 activos, dos autobombas de cuatro puestos de ataque cada una y sin compresor propio:

  • Conjuntos estructurales: 30 personales más 5 o 6 de reserva, en total 35 a 36.
  • Monjas: 60.
  • Pares de guantes: 60.
  • Pares de botas: 30 más 3, en total 33.
  • Cascos: 30 más 2 o 3, en total 32 a 33.
  • Equipos autónomos: 8 montados más 2 de reserva, en total 10.
  • Cilindros: 10 equipos por 3 cilindros, en total 30.
  • Máscaras: 30, una por bombero.

Planificar las compras para no reponer todo de golpe

Si todos los trajes se compraron el mismo año, a los diez años vas a tener que reemplazar todo el parque junto. Ese gasto pocos cuarteles lo pueden afrontar. La solución es escalonar las compras: renovar aproximadamente un 10% del parque por año para que el retiro obligatorio se reparta en el tiempo. Cada prenda tiene que estar en una planilla con número de serie, fecha de fabricación, talle, asignación, lavados, reparaciones e inspecciones. Esa misma planilla te sirve para justificar pedidos de subsidio ante la federación o el municipio.

Conclusión

La pregunta no es si el cuartel puede pagar una reserva de EPP. La pregunta es cuánto le cuesta no tenerla, en salidas con equipo comprometido, en bombero expuesto y en tiempo de servicio perdido. Con la dotación activa, la cantidad de salidas y las normas a mano, el cálculo se resuelve en una tarde. Lo que queda después es ejecutarlo con constancia, año tras año.

Foto: Syahrul Alamsyah Wahid / Unsplash