Primeros auxilios para bomberos: RCP, trauma y quemaduras en la escena
El primer respondiente sos vos
En la mayoría de las salidas de un cuartel de bomberos voluntarios, la dotación pisa la escena antes que el sistema de emergencias médicas. Eso te convierte en el primer eslabón de la cadena de supervivencia, pero con dos condicionantes que no tiene el personal sanitario: trabajás con el EPP puesto (ropa estructural EN 469, casco EN 443, guantes EN 659) y muchas veces sobre un escenario que todavía no está asegurado. La primera decisión, entonces, no es clínica: es si podés entrar.
RCP de alta calidad: los números que no se negocian
Las recomendaciones ILCOR/AHA vigentes son concretas y medibles. Memorizá los valores, no los conceptos:
- Frecuencia: 100 a 120 compresiones por minuto. Ni más ni menos.
- Profundidad: 5 a 6 cm en adultos; un tercio del diámetro antero-posterior del tórax en pediátricos (unos 5 cm en niños y 4 cm en lactantes).
- Reexpansión completa: si te apoyás sobre el tórax entre compresiones, cae el retorno venoso y baja la presión de perfusión coronaria.
- Relación: 30:2 con un reanimador; 15:2 en pediátricos con dos reanimadores.
- Fracción de compresión torácica: más del 60 % del tiempo de paro con las manos en el pecho, con objetivo real de 80 %. Ninguna pausa debería superar los 10 segundos.
- Rotación: cambio de compresor cada 2 minutos. La calidad cae de forma objetiva después del primer minuto, aunque el que comprime no lo perciba.
El DEA es el otro determinante duro: por cada minuto de demora en desfibrilar una fibrilación ventricular, la sobrevida cae entre 7 y 10 %. En Argentina la Ley 27.159 de muerte súbita impone espacios cardioasistidos y ampara al reanimador, así que no hay excusa legal para no usarlo. Encendelo apenas llega y reanudá compresiones inmediatamente después de la descarga, sin chequear pulso.
Trauma: primero la sangre, después el aire
En trauma se invirtió el orden clásico. La secuencia operativa es X-ABCDE, donde la X es la hemorragia exanguinante, responsable de entre el 30 y el 40 % de las muertes evitables por trauma.
- Torniquete: en hemorragia de miembro no controlable, colocalo 5 a 7 cm proximal a la herida, nunca sobre una articulación. Apretá hasta que desaparezca el pulso distal y cese el sangrado. Anotá la hora y no lo aflojes.
- Empaquetamiento: en zonas de unión (ingle, axila, cuello) va gasa hemostática empujada dentro de la herida más 3 minutos de presión directa cronometrada.
- Tríada letal: hipotermia, acidosis y coagulopatía. Abrigá al politraumatizado aunque haga 30 grados; una manta térmica pesa 40 gramos y cambia el pronóstico.
- Neumotórax hipertensivo: yugulares ingurgitadas, hipotensión y ausencia de murmullo unilateral. Es diagnóstico de campo y exige descompresión inmediata por personal habilitado.
- Columna: restricción de movimiento, no inmovilización ritual. La tabla larga es hoy un dispositivo de extricación, no de transporte prolongado.
Quemaduras: enfriar, calcular, derivar
El enfriamiento es la única intervención de campo que modifica la profundidad de la lesión. Agua corriente a 15-25 °C durante 20 minutos, idealmente dentro de las 3 horas del evento. Nunca hielo: produce vasoconstricción y profundiza la quemadura. Si la superficie quemada supera el 15 %, enfriá por sectores y controlá la hipotermia, que es la complicación más frecuente y menos vigilada.
Para estimar la extensión usá la regla de los nueve de Wallace y, en lesiones parcheadas, la regla de la palma: la palma con los dedos del propio paciente equivale al 1 % de su superficie corporal. La reposición inicial sigue la fórmula del ABLS: 2 mL de Ringer lactato por kg y por porcentaje de superficie quemada en adultos (3 mL en pediátricos, 4 mL en quemadura eléctrica), la mitad en las primeras 8 horas contadas desde el momento de la lesión, no desde que llegó la ambulancia.
Derivá siempre a centro de quemados si hay más del 10 % de superficie comprometida, lesión en cara, manos, pies, genitales, periné o pliegues articulares, quemaduras de espesor total, químicas, eléctricas o sospecha de injuria inhalatoria.
Lo que mata después del fuego
El monóxido de carbono no se ve en el oxímetro de pulso convencional, que lee la carboxihemoglobina como si fuera oxihemoglobina y muestra saturaciones falsamente normales. Oxígeno al 100 % con máscara con reservorio: la vida media de la COHb baja de unas 4-5 horas en aire ambiente a 60-90 minutos. El cianuro, liberado por la combustión de poliuretano, lana y plásticos nitrogenados, produce acidosis láctica y paro súbito; el antídoto es hidroxocobalamina y su indicación es hospitalaria, pero la sospecha la tenés que levantar vos en el parte.
Rehabilitación y bioseguridad
La NFPA consolidó sus normas de salud del personal en la NFPA 1550, que absorbe a la NFPA 1584 (rehabilitación) y la NFPA 1581 (control de infecciones). El criterio operativo: rehabilitación obligatoria después de dos botellas de ACA o 40 minutos de trabajo intenso, con retiro de EPP, hidratación y control de signos vitales. Un bombero no vuelve a la línea con frecuencia cardíaca mayor a 100 lpm tras 20 minutos de descanso ni con temperatura corporal por encima de 38 °C. No es burocracia: los eventos cardiovasculares explican cerca de la mitad de las muertes en acto de servicio.
Cerrá el círculo con lo básico: guantes de nitrilo de examinación (EN 455), protección ocular EN 166, descarte de patogénicos y lavado inmediato, todo señalizado según IRAM 10005 y encuadrado en la gestión de seguridad de IRAM-ISO 45001. Y revisá el botiquín como revisás la bomba: torniquetes vencidos, gasas abiertas y parches de DEA con fecha pasada son tan inútiles como una manga sin acople.
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