Pirotecnia casera decomisada: cómo almacenarla de forma segura hasta su disposición final
Un riesgo que llega en cajas de cartón
Cada vez más cuarteles reciben pedidos de fuerzas de seguridad o fiscalías para custodiar, aunque sea por unas horas, pirotecnia secuestrada en allanamientos. Una parte es comercial sin registro, pero lo que más preocupa es la pirotecnia casera: bombas artesanales, petardos armados con tubos de cartón o PVC y bolsas de mezcla suelta. No hay etiqueta ni fabricante, y nadie sabe qué hay adentro. Esta nota no explica cómo fabricar ni cómo desactivar nada. Explica cómo guardar ese material de forma transitoria, con criterio técnico, hasta que la autoridad competente lo retire para su destrucción.
Marco normativo de referencia
En Argentina, la pirotecnia está alcanzada por la Ley 20.429 de Armas y Explosivos y su reglamentación de pólvoras y explosivos (Decreto 302/83). El control lo ejerce el organismo nacional de armas (la ex ANMaC, hoy RENAR). La disposición final de material decomisado no es tarea del cuartel: la hacen la brigada de explosivos de la fuerza interviniente o personal habilitado por la autoridad de aplicación. Como referencia técnica internacional conviene tener a mano:
- NFPA 1124: fabricación, transporte y almacenamiento de fuegos artificiales y artículos pirotécnicos.
- NFPA 495: código de materiales explosivos, con criterios de polvorines y separaciones.
- NFPA 400: materiales peligrosos, para la gestión general del depósito.
- EN 15947 (partes 1 a 5): clasificación de fuegos artificiales en categorías F1 a F4 según riesgo y requisitos de etiquetado.
- Recomendaciones ONU para el transporte de mercancías peligrosas (Clase 1): divisiones de riesgo 1.1 a 1.4.
- IRAM 3517-2, para dotación y mantenimiento de extintores, e IRAM 10005, para la señalización de seguridad.
Regla número uno: suponer el peor caso
Un artículo comercial certificado bajo EN 15947 viene clasificado, por lo general como 1.4G (riesgo menor) o 1.3G (riesgo de incendio con proyección menor). La pirotecnia casera no tiene clasificación. El criterio internacional para explosivos improvisados o sin identificar es tratarlos como División 1.1: riesgo de explosión en masa. Esto cambia todo: las distancias, la cantidad de personal expuesto y el lugar elegido.
Además, las mezclas artesanales suelen ser mucho más sensibles a la fricción, al impacto y a la electricidad estática que las industriales. Suele haber polvos de destello con oxidantes como cloratos o percloratos y metales finos. Una carga de pocos milijulios, como la que se genera al caminar sobre un piso sintético, puede alcanzar para iniciarlas.
Recepción: qué hacer y qué no
- No abrir, no desarmar, no reacondicionar. El material se recibe tal como viene embalado por la fuerza que lo secuestró.
- No trasvasar polvo suelto. Si una bolsa está rota, se la coloca entera dentro de un contenedor más grande. No se barre ni se junta con pala metálica.
- Sin herramientas metálicas ni fuentes de chispa en un radio mínimo de 15 m: celulares y radios lejos de la zona de manipulación, nada de amoladoras, soldadura ni fumar.
- Ropa de algodón y descarga electrostática del personal antes de tocar el material (contacto con una masa a tierra).
- Acta y cadena de custodia: cantidad de bultos, peso bruto estimado, fotos sin manipular el contenido, firmas y horario. El cuartel custodia, no peritúa.
Condiciones del lugar de guarda
Lo ideal es un polvorín transitorio o un recinto exclusivo, nunca la sala de máquinas ni el depósito de combustibles. Los criterios mínimos, tomados de NFPA 495 y NFPA 1124, son:
- Temperatura por debajo de 40 °C y sin exposición solar directa. En verano, un contenedor metálico al sol en el norte argentino puede superar los 60 °C por dentro.
- Humedad relativa controlada (idealmente entre 40 y 60 %). La humedad degrada las mezclas y las vuelve impredecibles. El ambiente muy seco favorece la estática.
- Ventilación natural e instalación eléctrica antiexplosiva o, mejor, sin instalación eléctrica en el interior.
- Evitar el confinamiento rígido. No guardar en cajas metálicas herméticas ni en tubos cerrados: el confinamiento puede convertir una deflagración en explosión. Se prefieren cajas de madera o cartón dentro de un recinto resistente.
- Segregación total: sin combustibles, oxidantes, gases comprimidos, munición ni otras evidencias en el mismo recinto.
- Distancia a edificaciones ocupadas: a falta de cálculo específico, alejar el material lo máximo posible de cuadras, aulas, viviendas y vía pública, y priorizar barreras físicas (taludes, muros de mampostería maciza). Para cantidades mayores a unos pocos kilos, pedir que la brigada de explosivos defina la ubicación.
- Señalización IRAM 10005: prohibido fumar, prohibido el fuego abierto, riesgo de explosión, acceso restringido.
Protección contra incendio y plan de respuesta
Si la pirotecnia casera se involucra en un incendio, no se combate: se evacua. La dotación del depósito tiene que pensarse para atacar un principio de fuego en el entorno, nunca para enfriar el material ya encendido.
- Extintores de agua o espuma AFFF de 10 L en el acceso, más un ABC de 10 kg, mantenidos según IRAM 3517-2.
- Radio de evacuación inicial si el material se involucra en fuego: como referencia, la Guía de Respuesta en Caso de Emergencia (GRE/ERG) indica 1600 m para Clase 1.1 en incendio. Usar ese criterio ante material sin clasificar.
- Plan escrito con teléfonos de la brigada de explosivos, la fiscalía interviniente y el hospital de referencia.
- Personal mínimo: el criterio NFPA es exponer a la menor cantidad de personas durante el menor tiempo posible.
Tiempo de custodia y entrega
La guarda tiene que ser transitoria en serio: horas o pocos días. Conviene dejar por escrito un plazo máximo de retiro en el acta de recepción. Cada día extra suma degradación del material y exposición de la dotación. En la entrega se repite el procedimiento: acta, fotos, firmas y control de que no quede ningún resto en el recinto. Después del retiro, inspeccionar visualmente pisos y estantes buscando polvo derramado. Si aparece, se aísla la zona y se da aviso a la brigada: no se limpia por cuenta propia.
En síntesis
La pirotecnia casera decomisada se trata como explosivo 1.1 desconocido. No se toca, no se abre, se guarda fresca, seca, segregada y lejos de la gente, y se entrega lo antes posible a quien tiene la habilitación para destruirla. Prevenir es nuestro oficio: un cuartel que custodia bien este material protege a su dotación y a todo el barrio.
Foto: Griffin Wooldridge / Unsplash