El 5 de enero de 2026, un incendio se inició en Puerto Patriada, provincia de Chubut. Cuarenta y ocho horas después había consumido 1.800 hectáreas. A los seis días, 12.000. A los nueve, más de 20.000. Cuando el fuego fue finalmente controlado en las últimas semanas de enero, el balance acumulado para toda la Patagonia superaba las 230.000 hectáreas — la peor temporada en al menos dos décadas en la región.

Murió una persona. Ardieron Los Alerces, Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín. Las investigaciones apuntan a un origen intencional en el foco inicial de Chubut.

Pero más allá del dolor y la magnitud, la temporada 2026 dejó expuestos una serie de problemas operativos que el sistema bomberil argentino arrastra hace años y que conviene nombrar con claridad.

Lo que funcionó

En el pico de la emergencia se desplegaron 221 bomberos voluntarios en forma simultánea. Brigadas de Santa Fe llegaron con 10 vehículos. Córdoba envió 63 efectivos. El Gobierno nacional movilizó helicópteros de las Fuerzas Armadas para soporte logístico. Chile aportó un Air Tractor AT-802, un helicóptero Airbus AS350 B3 y cinco especialistas de Palena.

El Boeing 737 Fireliner de Santiago del Estero — el mayor avión hidrante de Latinoamérica, con capacidad para 15.000 litros y recarga en tierra en 8 minutos — fue desplegado en el teatro de operaciones. Su presencia marcó la diferencia en sectores donde los equipos terrestres no podían operar.

La respuesta existió. No fue improvisada. Y salvó vidas.

Lo que falló — y hay que decirlo

El problema de la interoperabilidad

Las brigadas de Santa Fe y Córdoba respondieron al llamado con recursos, voluntad y sacrificio. Pero cuando efectivos de una provincia llegan a otra con equipamiento diferente, el sistema cruje.

Acoples de manguera incompatibles. No existe en Argentina un estándar nacional unificado de conexión Storz. Un cuartel de Buenos Aires puede tener acoples DEP 52; uno de Neuquén puede tener sistemas diferentes. En un incendio de interfaz urbano-forestal donde los minutos importan, un acople incompatible no es un inconveniente menor: puede ser fatal.

Frecuencias de radio. Los cuarteles de distintas provincias raramente operan en las mismas frecuencias. La coordinación de comandos interprovincialesrequirió improvisación permanente.

Doctrina y terminología. El sistema ICS (Incident Command System) que organiza las operaciones en el mundo anglosajón fue adoptado en Argentina de forma fragmentaria. En la práctica, dos brigadas de provincias distintas pueden usar el mismo término para referirse a roles o acciones completamente diferentes.

El problema de la preposición de recursos

El Boeing 737 Fireliner está basado en Santiago del Estero. Desde allí al foco principal de Chubut hay aproximadamente 2.400 kilómetros en línea recta. El tiempo de repositioning desde la base hasta el teatro de operaciones es una variable que el plan de contingencias nacional debería reducir.

La Patagonia argentina concentra la mayor superficie de bosque nativo del país. No tiene una base de aviación específicamente dedicada a incendios forestales con aeronaves de gran capacidad preposicionadas para la temporada.

El problema del equipamiento de los cuarteles patagónicos

Los cuarteles de Chubut, Río Negro y Neuquén operan mayoritariamente con camiones autobomba rurales de entre 15 y 25 años de antigüedad. La orografía patagónica — pendientes pronunciadas, caminos de tierra con barro en verano, ausencia de fuentes de agua superficial en vastas zonas — exige tracción integral, tanques de al menos 4.000 litros y capacidad de bombeo a presión alta.

Muchos cuarteles de la región no tienen ese equipamiento. Trabajan con lo que tienen.

La pregunta que hay que hacerse

Chile desplegó en la temporada 2025-2026 aproximadamente 76 aeronaves en combate activo, entre ellas 42 Air Tractors AT-802 y dos Boeing Firelines. Perdió 21 personas en incendios de interfaz en una sola noche de vientos de 70 km/h cerca de Concepción.

Argentina perdió una persona.

Esa diferencia no es necesariamente señal de mejor respuesta: refleja en parte diferente exposición urbana en las zonas afectadas. Pero también refleja que el fuego en la Patagonia argentina todavía se está desarrollando principalmente en zonas de baja densidad poblacional. Cuando eso cambie — y con el avance de la urbanización en la Patagonia, cambiará — la brecha de recursos será un problema de vidas.

Qué debería pasar ahora

Tres acciones concretas que el sistema bomberil argentino necesita:

  • Estándar nacional de acoples. Un decreto o resolución que unifique el sistema de conexión Storz en todo el país en un plazo de 5 años, con financiamiento para adecuación de equipos existentes.
  • Base de aviación patagónica. Licitación para una base operativa estacional (noviembre–abril) en la región de los lagos, con capacidad para al menos dos aeronaves de gran caudal.
  • ICS nacional obligatorio. La CTIF Argentina y el CFFA (Consejo Federal de Formación en Seguridad) deben acordar un programa de certificación ICS uniforme para todos los cuarteles con más de 20 efectivos. La interoperabilidad empieza en el aula.
  • La temporada termina. El análisis debe empezar.


    Fuentes: Wikipedia (es): Incendios forestales en Argentina 2026 · CTIF International · The Weather Network · Investigación propia.


    Tags: incendios forestales · patagonia · interoperabilidad · ICS · bomberos voluntarios · temporada 2026