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Mordeduras de víboras en tareas rurales: cuándo el cuartel tiene suero antiofídico y cuándo no

Mordeduras de víboras en tareas rurales: cuándo el cuartel tiene suero antiofídico y cuándo no

Un riesgo que crece con el calor

Entre octubre y abril se concentra la mayoría de los accidentes ofídicos en Argentina. En el país se notifican entre 800 y 1.000 casos por año, y el ofidismo es un evento de notificación obligatoria en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0). Para el bombero voluntario el riesgo es doble. Le puede tocar atender a un peón mordido en un campo, y también le puede pasar a él mismo durante un incendio forestal, una búsqueda de personas o un rescate en zona de monte, pastizal o malezal.

La pregunta que se repite en muchos cuarteles del NEA, el NOA y el centro del país es: ¿tenemos que tener suero antiofídico en el cuartel? La respuesta corta es que, salvo excepciones muy puntuales, no. A continuación, por qué, y qué sí tiene que estar resuelto.

Las tres familias que importan

  • Yararás (género Bothrops): causan entre el 85% y el 90% de los accidentes. Las especies principales son la yarará grande o víbora de la cruz (B. alternatus), la yarará chica (B. diporus) y la yarará ñata (B. ammodytoides). El veneno es proteolítico y anticoagulante: provoca dolor intenso inmediato, edema que avanza, equimosis, ampollas, sangrado de encías o por la herida y sangre que no coagula.
  • Cascabel (Crotalus durissus terrificus): se encuentra en zonas secas y serranas del norte y el centro. Casi no deja signos locales, y por eso es engañosa. Aparecen ptosis palpebral (párpados caídos o «facies neurotóxica»), visión doble, dolores musculares y orina oscura por rabdomiólisis, con riesgo de insuficiencia renal aguda.
  • Corales verdaderas (género Micrurus): los accidentes son raros pero graves. El veneno es neurotóxico y puede causar parálisis respiratoria horas después de la mordedura, aunque la zona mordida parezca normal.

Por qué el cuartel, en general, no debe tener suero

En Argentina, los sueros antibothrópico bivalente, anticrotálico y antimicrúrico los produce el Instituto Nacional de Producción de Biológicos (ANLIS-Malbrán). El Ministerio de Salud de la Nación los distribuye gratis a hospitales cabecera de cada provincia. Que no estén en manos de los bomberos tiene motivos técnicos:

  • Es un medicamento de administración médica. Se da por vía endovenosa, diluido y en goteo, con el paciente monitoreado.
  • Hay riesgo de reacción anafiláctica. Al ser un producto de origen equino, puede provocar anafilaxia. Quien lo administra tiene que poder manejar la vía aérea y contar con adrenalina, corticoides y antihistamínicos.
  • La dosis la define un médico. Depende del tipo de veneno y de la gravedad clínica. No se calcula por peso: un chico recibe la misma dosis que un adulto.
  • Hay que confirmar el diagnóstico. Una parte importante de las mordeduras de yarará son «secas», es decir, sin inyección de veneno. Dar suero sin envenenamiento confirmado expone al paciente a riesgos sin beneficio. En el hospital se usa, por ejemplo, el tiempo de coagulación en tubo seco (20 minutos) para detectar envenenamiento bothrópico.
  • Necesita cadena de frío entre 2 y 8 °C, control de vencimientos y registro de lotes. Un frasco mal conservado en una heladera común del cuartel no sirve y genera una falsa seguridad.

Cuándo sí puede tener sentido

La única excepción razonable es un convenio formal con el ministerio de salud provincial. Aplica en destacamentos aislados, con traslados de varias horas o en operativos prolongados como campañas de incendios forestales en monte chaqueño o yungas. En esos casos el suero queda bajo custodia y responsabilidad de un médico integrado al operativo, con protocolo escrito, botiquín de anafilaxia y comunicación con el hospital de referencia. Sin médico, el suero no sale del hospital. El cuartel no lo «tiene»: lo tiene el sistema de salud desplegado junto al cuartel.

Lo que el cuartel sí tiene que tener resuelto

  • Mapa actualizado de hospitales con suero en el área de cobertura, con el tipo de suero disponible (en zonas de cascabel, que haya anticrotálico) y tiempos estimados de traslado. Hay que confirmarlo cada temporada con el ministerio provincial.
  • Teléfonos de toxicología a mano: Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas, 0800-333-0160, y Unidad de Toxicología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, 0800-444-8694. Atienden las 24 horas y orientan sobre el hospital de derivación.
  • Protocolo de primeros auxilios capacitado y practicado (ver abajo).
  • Equipo de protección adecuado para las tareas en terreno.

Qué hacer y qué no hacer en el lugar

Hacer:

  • Alejar a la víctima y al equipo de la víbora. No intentar capturarla. Una foto desde distancia segura alcanza para identificarla.
  • Mantener a la persona en reposo y tranquila, con el miembro afectado inmovilizado y a la altura del corazón.
  • Sacar anillos, relojes, pulseras y calzado ajustado antes de que avance el edema.
  • Marcar con birome el borde del edema y anotar la hora, para que el médico vea cómo progresa.
  • Controlar signos vitales, ptosis, dificultad para tragar o respirar y sangrados.
  • Trasladar sin demora al hospital con suero. Avisar antes y llevar la hora exacta de la mordedura.

No hacer:

  • No usar torniquetes ni vendajes compresivos. En el accidente bothrópico concentran el veneno y agravan la necrosis.
  • No cortar, no succionar, no cauterizar ni aplicar hielo.
  • No dar alcohol, querosén, yerbas ni remedios caseros.
  • No hacer caminar a la víctima si se la puede cargar.
  • No subestimar una mordedura sin dolor: puede ser de cascabel o de coral.

Prevención: el equipo también cuenta

La mayoría de las mordeduras son en pie, tobillo, pierna y mano. Para tareas en pastizal y monte:

  • Calzado de caña alta certificado. Para operaciones de bomberos, bajo EN 15090 o NFPA 1977 (hoy integrada en NFPA 1950). Para tareas generales, calzado de seguridad EN ISO 20345.
  • Polainas antiofídicas en búsquedas y recorridas a pie por zonas de alto riesgo.
  • Guantes con resistencia mecánica según EN 388 para remover ramas, troncos o escombros. Nunca meter la mano donde no se ve.
  • Ropa forestal conforme a NFPA 1977/1950 o EN ISO 15384, que además cubre bien las piernas.
  • Linterna en recorridas nocturnas: las yararás tienen mucha actividad al atardecer y de noche en verano.

Recordemos que la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo y su Decreto 351/79 obligan a proveer EPP adecuado al riesgo. En zonas rurales con ofidios, ese riesgo es concreto y está documentado.

En resumen

El suero antiofídico salva vidas, pero en manos de un médico y dentro de un hospital. El aporte del cuartel está en prevenir con buen equipo, dar primeros auxilios correctos sin maniobras dañinas y trasladar rápido al lugar indicado. Cada minuto que no se pierde con un torniquete o una succión es un minuto ganado para que el suero llegue a tiempo.

Foto: Phương Anh Nguyễn / Unsplash