Mantenimiento de autobombas: bomba centrífuga, cebado y purga sin sorpresas
Por qué el mantenimiento de bomba se paga solo
La bomba centrífuga es el corazón de la autobomba y, sin embargo, suele ser la pieza que menos atención recibe entre salida y salida. Un rodete cavitado o una junta de aspiración con una fisura de medio milímetro no se notan en el playón del cuartel: se notan a las tres de la mañana, con la vivienda tomada y el maquinista peleando para cebar desde un tanque australiano. Esta guía ordena qué revisar, con qué frecuencia y contra qué normas medirlo.
Cómo trabaja la bomba y qué se desgasta
La bomba centrífuga acelera el agua con un rodete o impulsor y convierte esa velocidad en presión dentro de la voluta. En autobombas es habitual el diseño de doble etapa con selector serie/paralelo: en paralelo entrega el máximo caudal a presión media (ataque con varias líneas), y en serie aproximadamente la mitad del caudal pero casi el doble de presión, útil para tendidos largos o edificios en altura.
- Anillos de desgaste: cuando la holgura radial se duplica respecto del valor de fábrica (habitualmente 0,25 a 0,40 mm), la bomba pierde rendimiento primero en aspiración y recién después en presión positiva.
- Rodete: revisar picaduras por cavitación y erosión por arena. Aspirar agua con barro en suspensión es el modo más rápido de arruinarlo.
- Empaquetadura o sello mecánico, rodamientos y eje: ruidos, juego axial y temperatura de caja.
- Válvula tanque-bomba y retención: si no cierra, no vas a poder cebar nunca desde fuente externa.
Cebado: física, no magia
La bomba centrífuga no es autoaspirante. Para levantar agua de una cisterna, una pileta o un arroyo hay que sacarle el aire al cuerpo de bomba y al manguerote. La presión atmosférica al nivel del mar equivale a 10,33 m de columna de agua, pero entre pérdidas por fricción, temperatura del agua y estanqueidad real, la altura práctica de aspiración rara vez supera los 6 m y conviene trabajar entre 1,5 y 3 m. Cada 1.000 m de altitud se pierde aproximadamente 1,1 m de capacidad: dato nada menor para dotaciones de Mendoza, Jujuy o la cordillera patagónica.
Los sistemas de cebado más difundidos son la bomba de paletas rotativas (lubricada por aceite o del tipo sin aceite), el eyector de escape y el cebador de diafragma. La NFPA 1901 exige que el equipo cebe y descargue agua en 30 segundos con 3 m (10 pies) de aspiración para bombas de hasta 5.700 l/min, y en 45 segundos para caudales mayores. La EN 1028-1 fija criterios equivalentes y define la designación de la bomba: por ejemplo FPN 10-2000 es una bomba de presión normal que entrega 2.000 l/min a 10 bar con 3 m de aspiración.
Rutina de cebado y prueba de vacío
- Antes de aspirar: cerrar todas las descargas, los drenajes y la válvula tanque-bomba. Verificar que las juntas de los manguerotes estén elásticas, sin cortes ni deformación permanente.
- Colador y válvula de pie: sumergir por lo menos 60 cm bajo la superficie y a 30 cm del fondo, para evitar el vórtice que aspira aire y la succión de sedimento.
- Cebar: accionar hasta que el vacuómetro se estabilice y cambie el régimen sonoro de la bomba. Nunca más de 45 segundos continuos: las paletas del cebador se recalientan y se destruyen.
- Prueba de vacío seco, mensual: con la bomba seca y tapada, generar 560 mm Hg (22 pulgadas) de vacío. La pérdida admitida es de hasta 250 mm Hg (10 pulgadas) en 5 minutos, según NFPA 1911. Si pierde más, hay fuga: tapas, grifos de purga, sello de eje o válvulas de descarga.
- Después de agua sucia o salada: hacer circular agua limpia por lo menos 5 minutos antes de guardar el móvil.
Purga y drenaje: hielo y corrosión
La purga no es un trámite de fin de servicio, es mantenimiento preventivo. El agua estancada corroe y, por debajo de 0 grados, rompe fundiciones que valen más que un motor.
- Abrir todos los puntos bajos: cuerpo de bomba, colectores de descarga y aspiración, líneas de manómetros, caudalímetro y línea de cebado. En muchos equipos son entre 6 y 10 grifos, y siempre hay uno que nadie conoce.
- Con riesgo de helada, dejar además las válvulas de descarga entreabiertas y sin tapones ciegos ajustados.
- Enjuagar el sistema de espuma y purgar la dosificadora: el espumógeno seco cristaliza y traba el proporcionador.
- Empaquetadura: debe gotear entre 8 y 10 gotas por minuto con la bomba en presión. Si no gotea, se recalienta y raya el eje; si chorrea, ajustar en cruz un cuarto de vuelta por vez. Los sellos mecánicos no gotean: si lo hacen, se reemplazan.
Ensayos periódicos y registro
La NFPA 1911 establece un ensayo anual de rendimiento que toda dotación debería replicar: 20 minutos al 100 por ciento del caudal nominal a 10,3 bar (150 psi), 10 minutos al 70 por ciento a 13,8 bar (200 psi) y 10 minutos al 50 por ciento a 17,2 bar (250 psi), siempre con 3 m de aspiración. Una caída superior al 10 por ciento respecto del ensayo de recepción indica que hay que intervenir la bomba. Sumá el control del sistema de alivio o gobernador de presión, que según NFPA 1901 debe actuar entre 3 y 10 segundos y no permitir un aumento mayor a 30 psi al cerrar una línea.
Del lado local, los extintores del rodado se mantienen según IRAM 3517-2, y las mangueras y acoples exigen prueba hidrostática periódica en línea con el criterio de la NFPA 1962. Todo debe quedar asentado en el libro de bomba con fecha, horas de motor, valores de vacío, presiones y responsable. Sin registro no hay mantenimiento: hay memoria, que es otra cosa y falla justo cuando suena el bíper.
Foto: Alexander Novikov — CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons