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Indumentaria estructural con talle femenino: la dotación que creció y el equipo que sigue pensado para otro cuerpo

Indumentaria estructural con talle femenino: la dotación que creció y el equipo que sigue pensado para otro cuerpo

Una dotación distinta con el mismo equipo de siempre

En los últimos quince años, la cantidad de mujeres en los cuarteles de bomberos voluntarios de Argentina creció mucho. Hoy hay bomberas en las salidas a estructural, a cargo de líneas de ataque, en rescate vehicular y conduciendo autobombas. El equipo de protección no cambió al mismo ritmo. En muchos cuarteles todavía se resuelve con la lógica de siempre: se le da un talle S de hombre y se le arremangan las mangas. No es solo una cuestión de comodidad. Un equipo que no calza bien deja de proteger como dice su certificación.

Las normas con las que se compra indumentaria estructural miden el desempeño del material y del conjunto. El calce queda en manos de quien compra. Si el cuartel encarga mal el talle, el equipo certificado no rinde lo que promete.

Qué piden las normas y por qué el calce importa

Las dos referencias técnicas que más se usan en las compras del sistema voluntario son NFPA 1970 (edición 2025), que unificó a la antigua NFPA 1971 con otras normas de EPP, y la europea EN 469:2020. Algunos de sus requisitos clave:

  • TPP (Thermal Protective Performance): NFPA pide como mínimo 35 cal/cm² para el conjunto de capa exterior, barrera de humedad y forro térmico. Ese valor se mide sobre el material plano y en contacto controlado. Si el traje es grande y forma bolsas, o si queda tirante y aplasta el forro, la cámara de aire cambia y la protección real ya no es la del ensayo.
  • THL (Total Heat Loss): mínimo 205 W/m² en NFPA. Es la capacidad del conjunto de disipar el calor del cuerpo. Un talle que sobra suma capas plegadas en codos y rodillas, lo que aumenta el estrés térmico y la fatiga.
  • EN 469:2020, niveles X2/Y2/Z2: para trabajo estructural se exige nivel 2 en transmisión de calor por llama (X), por radiación (Y) y en resistencia al agua (Z). El nivel 2 de llama pide un HTI24 de al menos 13 segundos sobre el conjunto de capas.
  • Solapamiento chaquetón-pantalón: NFPA exige que chaquetón y pantalón se superpongan en todas las posiciones de trabajo, incluso agachado y con los brazos en alto. Con un chaquetón de hombre de torso largo y caderas angostas sobre un cuerpo femenino, o con un pantalón con el tiro mal ubicado, el solapamiento se abre justo en la zona lumbar.

Sobre IRAM: hoy no hay en el país una norma IRAM de uso masivo que reemplace a NFPA o EN para la indumentaria estructural completa. IRAM sí actúa como organismo de certificación de tercera parte, y es razonable que el cuartel pida la certificación vigente del laboratorio que corresponda, sea UL, SGS, IRAM u otro acreditado. Un folleto del vendedor no reemplaza ese certificado.

Dónde falla el talle de hombre achicado

La diferencia no es de tamaño sino de proporciones. Las tablas antropométricas con las que se diseñan los patrones masculinos no reflejan el cuerpo femenino promedio. Los problemas más comunes que se ven en servicio:

  • Hombros y torso: si el hombro queda grande, la costura cae sobre el brazo y se limita la elevación. Para que entre la cadera, muchas veces se elige un talle más y el chaquetón termina sobrando en el pecho y la espalda.
  • Cadera y tiro: el pantalón masculino tiene la cadera recta y el tiro alto. Para que cierre en la cadera se sube un talle, y entonces sobra en la cintura y el largo de pierna arrastra sobre la bota.
  • Mangas y puños: con la manga larga, el puño queda sobre la mano y el guante no cierra bien sobre la muñequera. Ahí aparece una zona expuesta que se repite en quemaduras de muñeca.
  • Arnés del ERA: los equipos de respiración autónoma con arneses de un solo tamaño cargan el peso en los hombros en lugar de la cadera cuando el torso es más corto. La compatibilidad del ERA con el chaquetón también se tiene que probar puesta.

Guantes, botas y casco: el resto del conjunto

El problema no termina en el traje. En guantes, la referencia es EN 659 o el capítulo de guantes de NFPA 1970. Un guante grande reduce la destreza, se engancha y obliga a sacárselo para manipular herramientas, que es exactamente lo que no tiene que pasar. Hay que pedir tallas chicas reales, de 6 o 7, no la más chica de la línea masculina.

En botas, la norma es EN 15090, con clasificación F2A para estructural, o NFPA. El pie femenino tiende a tener el talón más angosto en proporción al antepié. Una bota de hombre de número chico sigue siendo ancha en el talón y el pie se desliza adentro, lo que causa ampollas, torceduras y pérdida de estabilidad con carga.

En cascos, la norma es EN 443:2008 o NFPA. Hay que verificar que el arnés interno ajuste en circunferencias chicas y que el casco sea compatible con el cabello recogido sin levantar la máscara del ERA.

Qué puede hacer el cuartel en la próxima compra

  • Tomar medidas reales a cada integrante: pecho, cintura, cadera, largo de torso, entrepierna y largo de brazo. Nada de compras por S, M o L genéricos.
  • Exigir patrones femeninos y no solo talles chicos. Varios fabricantes certificados NFPA y EN ya los ofrecen. Hay que pedirlos por escrito en el pliego o en el presupuesto.
  • Hacer prueba de calce con movimiento: agacharse, arrodillarse, elevar los brazos y simular un arrastre, con ERA puesto. Revisar el solapamiento y la zona de los puños.
  • Pedir los certificados del conjunto completo, con número de norma, edición y laboratorio, y la etiqueta de cada prenda.
  • Incluir guantes y botas en la misma planificación. No sirve un traje a medida con guantes que sobran.

Proteger a quien sale

Un equipo bien calzado no es un lujo ni un gesto simbólico. Es la condición para que la certificación que se pagó funcione dentro de la estructura. Si la dotación cambió, la planilla de compras tiene que cambiar también. La protección se diseña para el cuerpo de quien entra al fuego, no para un promedio que ya no representa al cuartel.

Foto: Quino Al / Unsplash