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Incendios en vehículos a GNC: el riesgo específico del tanque de gas

Incendios en vehículos a GNC: el riesgo específico del tanque de gas

Un parque vehicular único en el mundo

La Argentina tiene alrededor de 1,5 millones de vehículos convertidos a gas natural comprimido y más de 2.000 estaciones de carga. Somos, junto con Irán, Pakistán, India y China, uno de los mercados de GNC más grandes del planeta. Para el bombero voluntario argentino eso se traduce en una regla operativa simple: en todo incendio de automóvil hay que presumir la existencia de un cilindro de GNC hasta que se demuestre lo contrario. La oblea en el parabrisas, la chapa patente con leyenda GNC o el pico de carga cerca de la tapa de combustible son indicios, pero ninguno es confiable con el vehículo ya tomado por el fuego.

Qué tenemos realmente en el baúl

El cilindro de GNC no es un tanque de nafta con otro contenido. Es un recipiente a presión certificado, y los números importan:

  • Presión de servicio: 200 bar (20 MPa) a 15 °C. La presión de ensayo hidráulico es de 300 bar.
  • Tipo constructivo: en Argentina predomina el Tipo 1, acero sin costura, fabricado bajo la serie IRAM 14110 y su equivalente internacional ISO 11439. Pesa entre 45 y 90 kg vacío.
  • Capacidad: típicamente 60 a 80 litros de agua, lo que equivale a unos 13 a 17 m³ de metano en condiciones normales, con una energía química del orden de los 500 MJ.
  • Vencimiento: la revisión periódica es quinquenal según la normativa de ENARGAS. Un cilindro vencido o con corrosión de baúl es un cilindro con margen de seguridad desconocido.

El metano tiene propiedades que juegan a nuestro favor y en contra. A favor: densidad relativa 0,55 respecto del aire, o sea que ventea hacia arriba y se dispersa, a diferencia del GLP que se acumula a nivel del piso. En contra: rango de inflamabilidad de 5 % a 15 % en aire y temperatura de autoignición de aproximadamente 540 °C, muy por debajo de la temperatura de un incendio vehicular desarrollado, que ronda los 800 a 1.000 °C.

Los dos finales posibles

Cuando el fuego alcanza el cilindro, hay dos desenlaces y son radicalmente distintos.

Desenlace uno: actúa el PRD. Los cilindros homologados bajo ISO 15500-13 y el Reglamento ECE/ONU R110 llevan un dispositivo de alivio de presión, habitualmente un tapón fusible que se licúa entre 100 y 110 °C, a veces combinado con disco de ruptura. El cilindro descarga todo su contenido en 30 a 120 segundos por la línea de venteo. Si hay ignición, se forma una antorcha direccional que puede superar los 5 metros de largo con radiación térmica severa. Es ruidoso, es impresionante, y es el escenario bueno: el recipiente se despresuriza de forma controlada.

Desenlace dos: rotura catastrófica. El acero pierde cerca de la mitad de su resistencia a la fluencia por encima de los 500 °C. Si la pared falla con el cilindro presurizado, se libera de golpe toda la energía almacenada: onda de sobrepresión, bola de fuego y fragmentos proyectados que en ensayos documentados superaron los 100 metros, con marcada preferencia por el eje longitudinal del cilindro. Técnicamente esto no es un BLEVE —no hay fase líquida que evapore— sino una rotura de recipiente a presión, pero el efecto sobre el personal es igual o peor.

El fuego localizado: el escenario que mata

Acá está el punto crítico que muchos manuales pasan por alto. El PRD protege contra el envolvimiento total del cilindro por las llamas. Pero si el fuego impacta de forma localizada sobre una zona alejada del tapón fusible —por ejemplo un neumático de auxilio ardiendo contra el extremo opuesto—, la pared se debilita en ese punto sin que el PRD llegue nunca a la temperatura de activación. Los ensayos de fuego localizado que dieron origen a los requisitos de la serie ECE R134 muestran roturas en 4 a 7 minutos de impacto directo de llama. Ese es nuestro margen real, y es mucho más corto que el tiempo típico de tendido y ataque.

Referencias normativas para la doctrina de intervención

  • NFPA 52 — Vehicular Gaseous Fuel Systems Code: requisitos de instalación, venteo y su anexo sobre respuesta a emergencias.
  • ECE/ONU R110 e ISO 11439: homologación de cilindros y componentes; definen ubicación y activación del PRD.
  • GRE (CIQUIME), Guía 115 — gases inflamables: aislamiento inicial de 100 m y, con el recipiente involucrado en fuego, aislamiento y evacuación de hasta 1.600 m para tanques de gran porte. Para un cilindro vehicular, la práctica operativa razonable es no menos de 100 a 150 m en el eje del cilindro.

Tácticas en el lugar

  • Reconocimiento de 360° antes de comprometer personal: ubicar el cilindro, identificar si ya está venteando y hacia dónde.
  • Aproximación oblicua, a 45° desde los ángulos del vehículo. Nunca posicionarse en línea con los extremos del cilindro, que es por donde salen los fragmentos.
  • No apagar la antorcha. Igual que con GLP, extinguir la llama sin cortar el gas genera una nube inflamable que puede reencender con efectos mucho peores. Dejar quemar y controlar la exposición.
  • Enfriar el cilindro con chorro de niebla amplia o, mejor, monitor portátil sin personal expuesto. Caudales del orden de 500 l/min sostenidos.
  • Corte eléctrico: la electroválvula del sistema cierra al desenergizar, pero no descomprime el cilindro. Desconectar la batería reduce el riesgo de reignición, no el riesgo de rotura.

Después de apagado

El peligro no termina con la extinción. Un cilindro calentado y aún presurizado puede fallar minutos después, ya con el fuego dominado y la guardia relajada. Mantener el perímetro y enfriar durante al menos 30 minutos antes de autorizar la aproximación del personal de remoción o del auxilio. Y dejarlo asentado en el parte: todo vehículo a GNC incendiado debe ser tratado como recipiente a presión comprometido hasta la verificación por personal habilitado.