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Incendios en plantas de biodiesel y aceites vegetales usados: el riesgo de autoignición que no se ve

Incendios en plantas de biodiesel y aceites vegetales usados: el riesgo de autoignición que no se ve

Un riesgo que crece en silencio

En Argentina hay plantas de biodiesel en Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y el NOA. Además, cada vez más empresas acopian aceite vegetal usado (AVU) de gastronomía para reciclarlo. Para el bombero voluntario, estas instalaciones parecen de bajo riesgo: el biodiesel casi no se enciende con un fósforo y el aceite de cocina no explota. Esa idea es peligrosa. El problema real casi nunca es el tanque grande. Son tres cosas que no se ven: la autoignición de materiales embebidos en aceite, el metanol del proceso y el calor que queda escondido en pilas y filtros.

Por qué un trapo con aceite puede prenderse solo

Los aceites vegetales tienen ácidos grasos insaturados, como el oleico, el linoleico y el linolénico. Esos ácidos reaccionan con el oxígeno del aire y la reacción libera calor. Si el aceite está distribuido sobre un material poroso con mucha superficie, como trapos, aserrín, absorbentes, tortas de filtrado o tierras de blanqueo agotadas, el calor se genera más rápido de lo que se disipa. La temperatura sube, la reacción se acelera y el proceso se retroalimenta. Eso es el embalamiento térmico.

  • El índice de yodo mide el grado de insaturación: cuanto más alto, más reactivo es el aceite. El de lino ronda 170-200, el de soja 120-140 y el de girasol 120-145. El de palma, alrededor de 50, es mucho menos reactivo.
  • El proceso puede tardar entre unas horas y varios días. Muchos incendios empiezan de noche o un fin de semana, con la planta cerrada.
  • Las pilas grandes aíslan el núcleo. Puede haber brasas a más de 200 °C adentro mientras la superficie está tibia.
  • Los materiales con riesgo de autocalentamiento se transportan como Clase 4.2 de Naciones Unidas, por ejemplo la torta oleaginosa (UN 1386). Es la misma familia de riesgo.

En una planta de biodiesel, los puntos críticos son el depósito de adsorbentes agotados (silicato de magnesio, tierras de blanqueo), los filtros prensa, los contenedores de trapos de mantenimiento y los absorbentes usados en derrames. En los acopios de AVU hay que mirar los bidones rotos sobre pallets de madera y el cartón empapado.

El metanol: la llama invisible

El biodiesel (FAME, ésteres metílicos de ácidos grasos) se fabrica por transesterificación: el aceite reacciona con metanol, con un catalizador como el metóxido de sodio o el hidróxido de potasio. Es en esa etapa donde está el riesgo más alto de la planta:

  • Metanol: punto de inflamación de unos 11-12 °C, rango de inflamabilidad de 6 a 36 % en aire. Su llama es casi invisible a la luz del día. Hubo brigadistas que caminaron dentro de un incendio de metanol sin verlo.
  • Metóxido de sodio: es corrosivo y reacciona con el agua. Por lo general viene en solución con metanol, así que suma los dos riesgos.
  • Glicerina cruda: el subproducto puede tener metanol residual. Un tanque de glicerina no es necesariamente un tanque seguro.

El biodiesel terminado es otra cosa. La norma EN 14214 exige un punto de inflamación mínimo de 101 °C y la ASTM D6751, de 93 °C. Pero si el lote quedó con metanol residual por una mala destilación, ese punto de inflamación baja mucho. No asumas que el producto final es inerte.

Normas de referencia

  • NFPA 30: líquidos inflamables y combustibles. Define la clasificación (el metanol es Clase IB y el biodiesel, Clase IIIB), además de los requisitos de almacenamiento y contención.
  • NFPA 11: sistemas de espuma de baja, media y alta expansión, con tasas de aplicación para tanques.
  • EN 1568-3 y EN 1568-4: espumógenos para líquidos no miscibles y miscibles en agua. Para metanol necesitás un espumógeno que cumpla la parte 4, es decir, AR-AFFF o AR-FFFP (resistentes al alcohol).
  • NFPA 10 e IRAM 3517: selección y mantenimiento de extintores. En áreas con aceites de cocción calientes corresponde la Clase K.
  • NFPA 704: el rombo de identificación. Pedilo en cada tanque en la recorrida previa.

Táctica en la escena

Llegada y reconocimiento:

  • Pedí al responsable de la planta el inventario de metanol y de catalizador y su ubicación exacta antes de comprometer líneas.
  • Usá cámara térmica en todo momento. Es la única forma confiable de ver llamas de metanol y núcleos calientes en pilas.
  • Si no tenés cámara, una escoba de paja o un trapo seco en la punta de un palo sirve para detectar la llama invisible.

Pilas y residuos en autocalentamiento:

  • No remuevas la pila sin líneas cargadas. Cuando la abrís entra oxígeno al núcleo, y lo que estaba humeando puede pasar a llama abierta en segundos.
  • Desarmá por capas con pala o máquina, mojá cada capa con agua y, si tenés, agente humectante (Clase A), y extendé el material en capas finas.
  • Medí temperatura con la térmica. No des por extinguido hasta comprobar que el núcleo está frío, y volvé a controlar a las pocas horas: las reigniciones son frecuentes.

Tanques y derrames:

  • En metanol, la espuma AR al 3 % o 6 %, según el fabricante, se aplica con aplicación suave sobre una pared o deflector. Si el chorro cae directo sobre el metanol, la espuma se disuelve y se pierde.
  • El agua diluye el metanol, pero hacen falta grandes proporciones y el volumen derramado crece. Contemplá la contención del agua de extinción.
  • En aceite vegetal caliente, como en freidoras industriales o tanques calefaccionados, nunca apliques agua en chorro: el agua se vaporiza de golpe y proyecta aceite (slopover). Usá espuma o agente Clase K.

Prevención: lo que podés exigir en la inspección

  • Contenedores metálicos con tapa de cierre automático para trapos y absorbentes, con vaciado diario.
  • Los adsorbentes agotados y las tortas de filtrado se guardan húmedos o en contenedores cerrados, lejos de edificios.
  • Tanques de metanol con recinto de contención, puesta a tierra y equipos aptos para atmósferas explosivas.
  • Espumógeno AR en stock en la planta, compatible con el que usa el cuartel.
  • Una visita de pre-planificación anual con planos, rutas de acceso y puntos de corte.

El biodiesel y el aceite usado no tienen la mala fama de la nafta, y por eso agarran desprevenido a más de uno. Si pensás en el trapo que se calienta de noche, en la llama que no se ve y en la pila que vuelve a encenderse, la próxima intervención va a ser más segura.

Foto: Fachy Marín / Unsplash