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Incendios en invernaderos y producción bajo cubierta: plástico, estructuras livianas y riesgo de colapso rápido

Incendios en invernaderos y producción bajo cubierta: plástico, estructuras livianas y riesgo de colapso rápido

Un riesgo que crece en todo el país

En los últimos veinte años la producción bajo cubierta creció mucho en la Argentina. El cinturón hortícola de La Plata suma miles de hectáreas de invernaderos, y hay polos importantes en Corrientes, Mar del Plata, Mendoza, Salta y Jujuy. En muchos de esos lugares el cuartel más cercano es de bomberos voluntarios. Un invernadero parece una estructura simple, pero cuando se incendia combina tres factores peligrosos: combustible plástico de alto poder calorífico, estructuras livianas que colapsan sin aviso y propagación muy rápida entre naves. Este artículo repasa qué pasa técnicamente en estos incendios y cómo encararlos con seguridad.

El combustible: mucho más que un nylon

La cubierta más común es el film de polietileno de baja densidad (LDPE), de 100 a 200 micrones, muchas veces con aditivos UV y térmicos. Algunos datos clave:

  • Poder calorífico: el polietileno libera unos 43-46 MJ/kg, más del doble que la madera seca (16-19 MJ/kg). Una hectárea de film de 150 µ tiene aproximadamente 1.400 kg de plástico solo en la cubierta.
  • Comportamiento térmico: el LDPE se ablanda entre 85 y 105 °C y se funde cerca de los 110 °C. Su temperatura de autoignición ronda los 340-350 °C. Antes de arder ya gotea.
  • Goteo inflamado: el plástico fundido cae encendido, a temperaturas de varios cientos de grados, sobre el cultivo, el mulching (también de polietileno), las mangueras de riego por goteo y el personal que esté debajo.
  • Pantallas térmicas y de sombreo: las mallas aluminizadas o de poliéster, colgadas horizontalmente debajo del techo, forman un manto continuo que propaga el fuego a lo largo de toda la nave. En Europa hubo incendios de varias hectáreas en menos de una hora por esta causa.
  • Otras cubiertas: el policarbonato alveolar es más resistente a la ignición, pero genera humo denso. El PVC libera cloruro de hidrógeno (HCl), un gas corrosivo y tóxico.

A esto se suman sustratos (turba, fibra de coco), envases de agroquímicos, fertilizantes oxidantes como el nitrato de amonio, garrafas y tanques de GLP para calefacción, y combustibles líquidos para motobombas y generadores.

La estructura: colapso sin preaviso

Hay de todo: desde invernaderos tipo capilla de madera de eucalipto, muy comunes en la producción familiar, hasta naves multitúnel de acero galvanizado o aluminio. En los dos casos los perfiles son livianos y el margen de resistencia es chico.

  • El acero pierde cerca del 50 % de su resistencia alrededor de los 550 °C. Con perfiles de pared delgada, ese punto se alcanza en pocos minutos.
  • El aluminio empieza a perder capacidad portante entre los 200 y 300 °C, y se funde a unos 660 °C.
  • La madera de sección chica (postes de 3 a 4 pulgadas, alfajías) se carboniza y cede rápido, y arrastra los alambres tensores.
  • Las cargas suspendidas, como cultivos tutorados, pantallas, cañerías de calefacción y riego aéreo, aumentan el peso que cae cuando la estructura cede.

La norma europea EN 13031-1 (invernaderos de producción comercial: diseño y construcción) define cargas de viento, nieve y cultivos, pero no exige resistencia al fuego. Hay que dar por hecho que la estructura no tiene ninguna resistencia al fuego certificada.

Marco normativo de referencia

  • Ley 19.587 y Decreto 351/79, Anexo VII: marco argentino de protección contra incendios en establecimientos laborales, aplicable a explotaciones con personal en relación de dependencia.
  • IRAM 11910 (partes 1 a 3): clasificación de materiales de construcción según su reacción al fuego. La mayoría de los films agrícolas ni siquiera tienen ensayo.
  • EN 13501-1: clasificación europea de reacción al fuego (Euroclases A1 a F), útil para comparar fichas técnicas de policarbonatos y pantallas importadas.
  • NFPA 1: código de incendio, con requisitos de accesos, separación y almacenamiento.
  • NFPA 58 (GLP) y NFPA 30 (líquidos inflamables): para calefactores, garrafas y depósitos de combustible.
  • NFPA 400: materiales peligrosos, incluidos oxidantes como el nitrato de amonio.
  • NFPA 1142, hoy integrada en NFPA 1140: abastecimiento de agua para zonas sin red de hidrantes.
  • NFPA 1971, hoy integrada en NFPA 1970, y EN 469: equipo de protección estructural.

Táctica: defensiva por defecto

Con la cubierta comprometida, la regla general es clara: no hay que entrar bajo un techo de film en llamas. No hay vidas que rescatar en una nave vacía que justifiquen el riesgo de que caiga plástico fundido sobre el casco, el cuello y los hombros, ni el colapso de una estructura que cede sin aviso.

  • Preguntar primero: cuánto personal hay y si está todo contado, qué tipo de calefacción tiene, si hay GLP y dónde, y si hay un depósito de agroquímicos o fertilizantes.
  • Cortar la energía: tablero general, bombas de riego, ventiladores y calefactores eléctricos.
  • Cortafuego: la herramienta más eficaz suele ser abrir un corte cortando el film con un cúter o una herramienta de mango largo, una o dos naves por delante del frente, y mojar la estructura expuesta. El fuego en el film corre muy rápido a lo largo de la nave, pero cruza mal un tramo sin cubierta.
  • Ataque desde afuera: líneas de 38 o 45 mm con chorro niebla para proteger las naves vecinas, y chorro pleno solo para alcanzar focos en el sustrato o en los depósitos.
  • Zona de colapso: como mínimo, una vez y media la altura de la estructura, y mayor del lado de las cargas suspendidas.
  • Agua: aprovechar los reservorios y piletas de riego. Prever cisternas y una motobomba de aspiración si no hay red.

Humo, agroquímicos y escorrentía

El humo de un invernadero no es humo de pastizal. Contiene CO, hidrocarburos, posiblemente HCl y productos de la descomposición de plaguicidas. Hay que usar ERA en toda la zona de humo, ubicarse a favor del viento y evaluar la evacuación de viviendas cercanas, que en los cinturones hortícolas suelen estar pegadas a las naves. Si se afecta un depósito de agroquímicos, conviene usar el mínimo de agua, contener el agua de escorrentía y avisar a Defensa Civil y a la autoridad ambiental.

Prevención y preplanificación

  • Relevar los establecimientos de la zona: accesos, ancho de pasillos, ubicación del tablero, del GLP y de los químicos, y puntos de agua.
  • Recomendar que haya pasillos cortafuego de al menos 6 m cada cierto número de naves, y que la vegetación seca, los residuos de cosecha y el film viejo queden lejos de las cubiertas.
  • Revisar el mantenimiento de calefactores y braseros. Son una de las causas más frecuentes de incendio en invierno.
  • Fijar un protocolo para la quema de rastrojos, que no debe hacerse nunca a menos de 50 m de las cubiertas.
  • Capacitar a los productores en el uso de extintores ABC y en el corte de energía.

Un invernadero se pierde en minutos. Lo que el cuartel puede salvar son las naves vecinas, la vivienda del productor y, sobre todo, la integridad de su propio personal.

Foto: Matej Spulak / Unsplash