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Incendios en hoteles y refugios de montaña: cómo responder cuando la nieve y el frío juegan en contra

Incendios en hoteles y refugios de montaña: cómo responder cuando la nieve y el frío juegan en contra

Un escenario donde todo llega tarde

Un hotel de centro de esquí o un refugio de montaña combina tres factores que complican cualquier intervención: alta carga de fuego (madera estructural, revestimientos, ropa de cama, depósitos de combustible), ocupantes dormidos que no conocen el edificio y tiempos de respuesta muy superiores a los urbanos. En Catedral, Chapelco, Las Leñas, Caviahue o La Hoya, el cuartel más cercano puede estar a 20 o 40 minutos con ruta limpia, y a mucho más con hielo, viento blanco o un camino cortado. Para un refugio de alta montaña como el Frey o el Otto Meiling, el acceso es directamente a pie o en helicóptero.

La consecuencia operativa es clara: cuando la dotación llega, el incendio casi siempre superó la fase incipiente. La planificación previa pesa más que la táctica en la escena.

Marco normativo de referencia

  • NFPA 101 (Código de Seguridad Humana): capítulos 28 y 29 para hoteles y dormitorios, nuevos y existentes. Define medios de egreso, compartimentación y detección.
  • NFPA 13 y 13R: rociadores automáticos. En sectores donde no se puede garantizar una temperatura mínima de 4 °C exigen sistemas de tubería seca o de preacción, o soluciones anticongelantes listadas.
  • NFPA 1142 (hoy integrada en NFPA 1140): abastecimiento de agua para combate en zonas rurales y suburbanas sin red de hidrantes.
  • NFPA 211: chimeneas, hogares y artefactos a combustible sólido, origen frecuente de incendios en alojamientos de montaña.
  • NFPA 1584 (hoy integrada en NFPA 1580): rehabilitación del personal durante operaciones.
  • EN 469 (indumentaria estructural), EN 137 (equipos autónomos, ensayados a -30 °C), EN 15090 (calzado) y EN 659 (guantes).
  • Ley 19.587 y Decreto 351/79, Anexo VII: condiciones de protección contra incendios en la Argentina. IRAM 3517 para matafuegos y CIRSOC 104 para cargas de nieve y hielo sobre las construcciones.

El acceso: el primer problema táctico

Antes de la temporada, hacé el relevamiento de cada establecimiento de tu jurisdicción. Los puntos mínimos son:

  • Transitabilidad real: pendientes, curvas cerradas, puentes con límite de carga y sectores con hielo persistente a la sombra.
  • Cadenas: toda unidad de primera salida tiene que llevarlas a bordo y la dotación tiene que saber colocarlas en menos de 10 minutos. Practicalo en el cuartel, no en la banquina.
  • Coordinación con el centro de esquí: pisanieves, motos de nieve y patrulla de pistas son, muchas veces, el único medio para subir personal, mangueras y equipos autónomos hasta un parador de altura.
  • Posicionamiento: la nieve acumulada reduce el ancho útil y oculta hidrantes, bocas de impulsión y tanques de gas. Pedile al establecimiento que los mantenga despejados y señalizados con jalones altos.

Sumá el efecto de la altura: un motor diésel aspirado pierde cerca de un 3 % de potencia cada 300 metros, y la capacidad de aspiración de la bomba cae. A 2.000 metros, la presión atmosférica equivale a unos 8,1 metros de columna de agua, contra 10,3 a nivel del mar. Una aspiración que en el llano funciona con 6 metros de altura, arriba puede no cebar.

Agua: escasa y con tendencia a congelarse

Sin red de hidrantes confiable, el abastecimiento depende de cisternas, del tanque de reserva del hotel o de fuentes naturales, que suelen estar congeladas en superficie. Recomendaciones concretas:

  • No cortes el flujo: con temperaturas bajo cero, una línea cargada y detenida se congela en minutos. Dejá las lanzas apenas abiertas, descargando hacia un lugar donde no generes hielo en la zona de trabajo.
  • Recirculá la bomba y mantené abierto el retorno al tanque. Drená bomba, válvulas y manómetros apenas termina la operación.
  • Noria de cisternas: calculá el caudal sostenido según NFPA 1142, considerando el tiempo de viaje real con hielo, no el de verano.
  • Espumígenos: verificá el punto de congelamiento del concentrado que lleva la unidad.
  • Mangueras: una vez congeladas, no las dobles; se quiebra el tejido. Cargalas extendidas o descongelalas antes.

Todo escurrimiento se transforma en hielo. Llevá sal o arena para los sectores de tránsito, escaleras y la zona del operador de bomba.

El edificio

Predominan la construcción en madera, los entretechos amplios y los conductos verticales sin sellar, que permiten una propagación oculta muy rápida. Tené presentes estos puntos:

  • Techos cargados de nieve: la estructura ya trabaja cerca de su carga de diseño. Con el fuego debilitando cabriadas, el colapso se adelanta. Evitá el trabajo sobre cubierta y ampliá la zona de colapso.
  • Desprendimientos: el calor libera placas de nieve y hielo desde los aleros, justo sobre los accesos.
  • Salidas bloqueadas: verificá que la nieve no haya obstruido las puertas de emergencia del lado exterior.
  • Gas envasado y a granel: ubicá tanques y válvulas de corte antes de atacar.

Evacuados y personal: el frío también lesiona

Los huéspedes salen de noche, en ropa de dormir, a temperaturas de -10 °C o menos. La hipotermia empieza cuando la temperatura central baja de 35 °C, y con viento eso ocurre rápido. Definí en el preplan un punto de reunión calefaccionado: otro edificio del complejo, la base de medios de elevación o colectivos del centro.

Para la dotación, el riesgo es doble: sudoración durante el ataque y congelamiento del equipo mojado al salir. NFPA 1584 indica un descanso mínimo de 20 minutos después de dos cilindros de 30 minutos o de uno de 45 o 60. En montaña, ese descanso tiene que ser bajo techo, con bebidas calientes y recambio de guantes y capuchas secas. Controlá además los equipos autónomos: la humedad puede congelar la válvula de exhalación, por lo que conviene guardarlos en cabina y no en bauleras exteriores.

Claves para llevarse

  • Hacé el relevamiento previo de cada hotel y refugio antes de que caiga la primera nevada.
  • Acordá por escrito con el centro de esquí el uso de pisanieves y motos de nieve.
  • El agua en movimiento no se congela: mantené el flujo en todo momento.
  • Sumá la carga de nieve al análisis de colapso.
  • Planificá el abrigo de los evacuados con la misma prioridad que el ataque.