Incendios en estaciones de servicio con carga GNC y electrolineras combinadas — el nuevo escenario mixto
Por qué el escenario mixto cambia las reglas
La estación de servicio clásica ya no existe. En el AMBA, Córdoba, Rosario y cada vez más en el interior aparecen predios que suman, en menos de 2.000 m², surtidores de nafta y gasoil, una isla de GNC con batería de almacenamiento a 250 bar, cargadores rápidos para vehículos eléctricos de 150 a 350 kW y, en las instalaciones más nuevas, un banco de baterías estacionarias para amortiguar la demanda de red. Son tres químicas de incendio distintas sobre un mismo frente de ataque.
El problema operativo no es que cada riesgo sea desconocido, sino que la maniobra correcta para uno puede ser la equivocada para el otro. Cortar la energía general resuelve el surtidor eléctrico pero no desenergiza el pack del auto. Enfriar con chorro pleno es la clave en una batería de litio y una pésima idea sobre una fuga de metano todavía no inflamada.
El inventario de riesgos del predio
Antes de cualquier táctica hay que saber qué hay enterrado y qué hay colgado:
- Combustibles líquidos: tanques subterráneos de 20.000 a 60.000 litros, venteos y bocas de descarga (alcance de NFPA 30A, Motor Fuel Dispensing Facilities and Repair Garages).
- GNC: compresor, batería de tubos de almacenamiento a 200-250 bar y surtidor. En Argentina rige la NAG-418 del ENARGAS; el referente internacional es NFPA 52, Vehicular Natural Gas Fuel Systems Code, y NFPA 55 para gases comprimidos.
- Electrolinera: cargadores en modo 4 (corriente continua) según IEC/EN 61851-1 y conectores IEC/EN 62196-3 (CCS2), con tensiones de 400 a 1.000 V CC. La instalación responde al artículo 625 de NFPA 70 (NEC).
- Almacenamiento estacionario: contenedores de baterías bajo NFPA 855.
- Señalización y extinción fija: IRAM 10005 para colores y señales, IRAM 3517-2 para mantenimiento de extintores.
GNC: metano a 250 bar y el chorro de llama
El metano tiene densidad relativa 0,55: es más liviano que el aire y se estratifica hacia arriba, no se acumula en bocas de tormenta como los vapores de nafta. Sus límites de inflamabilidad son estrechos, entre 5 % y 15 % en volumen, y su temperatura de autoignición ronda los 540-580 °C.
El riesgo dominante no es la explosión de la nube, sino el jet fire. Los cilindros vehiculares y los tubos de almacenamiento llevan dispositivos de alivio de presión (PRD) térmicos que, según NFPA 52, activan por fusible alrededor de los 110 °C. Al abrirse, descargan a 200 bar y pueden generar una llama de chorro de 5 a 10 metros, vertical u horizontal según la orientación del PRD. Si el fuego externo calienta el cilindro de forma localizada y el PRD no alcanza su temperatura de activación, el escenario se va a rotura del recipiente.
Regla práctica: el jet fire de GNC no se apaga, se controla. Se enfría el entorno, se protegen los expuestos y se deja consumir el gas hasta que se cierre la válvula de bloqueo aguas arriba. Apagar la llama sin cortar el caudal fabrica una nube inflamable.
Electrolinera: corriente continua que no se corta sola
En un vehículo eléctrico en fuga térmica, la celda NMC inicia el thermal runaway en torno a los 150-210 °C y la LFP entre 200 y 270 °C. El pack libera hidrógeno, monóxido de carbono y fluoruro de hidrógeno, con emisiones reportadas del orden de decenas de miligramos por watt-hora de capacidad: en un pack de 60 kWh eso significa cientos de gramos de HF. Es un escenario de atmósfera tóxica, equipo autónomo obligatorio y descontaminación posterior del EPP.
El consumo de agua documentado para extinción y enfriamiento de un VE va de 2.700 a más de 11.000 litros, frente a aproximadamente 1.100 litros de un vehículo a combustión. Y hay que contar con reignición diferida: se registraron reencendidos hasta 22 horas después del control inicial.
Dos advertencias eléctricas: presionar la parada de emergencia del cargador corta la alimentación de red, pero el pack del vehículo sigue energizado a 400-800 V CC. Y el polvo químico o el CO₂ no interrumpen la reacción exotérmica de las celdas; solo el agua en caudal sostenido sobre la carcasa inferior baja la temperatura.
Interacción cruzada: el efecto dominó
Lo nuevo del escenario mixto es la secuencia encadenada. Un VE en fuga térmica a 12 metros de la isla de GNC somete los tubos de almacenamiento a un flujo de calor sostenido durante 30 a 60 minutos, bastante más que un incendio de vehículo convencional, que suele consumirse en 15 o 20 minutos. Ese tiempo extra es exactamente lo que activa los PRD. A la inversa, un jet fire de GNC que impacta sobre un VE en carga inicia la fuga térmica del pack. Y en ambos casos, el calor radiante sobre los venteos de los tanques subterráneos de líquidos agrega el tercer vector.
Táctica recomendada
- Aproximación a favor del viento desde atrás, no desde el frente: ingreso a 30 metros, reconocimiento con cámara térmica antes de comprometer personal.
- Corte en el orden correcto: parada de emergencia general, válvula de bloqueo de GNC, seccionador de la electrolinera. Confirmar cada corte con el encargado o el plano de preplanificación.
- Explosímetro desde el inicio, midiendo en altura para metano y a nivel de piso para vapores de nafta.
- Dos líneas mínimo: una de ataque y enfriamiento con lanza regulable a 500 l/min, otra de protección de expuestos sobre la batería de GNC.
- Zona de exclusión de 25 metros mientras haya un cilindro de GNC expuesto al fuego; nadie en el eje del PRD.
- Vigilancia prolongada: dejar el vehículo eléctrico bajo control térmico y aislado al menos 24 horas, con registro de temperatura.
EPP y preparación previa
Equipo autónomo en todo el perímetro caliente por el HF. Para maniobras eléctricas, guantes dieléctricos clase 0 (1.000 V) según IEC/EN 60903 y pértiga; nunca cortar cables naranjas de alta tensión del vehículo. En lo organizativo, lo que más rinde es anticiparse: relevar cada estación mixta del área de influencia, exigir el plano de la instalación, fotografiar la ubicación de válvulas y seccionadores, y cargar todo en la carpeta de preplanificación del cuartel. En el escenario mixto, el minuto que se gana sabiendo dónde está la válvula de bloqueo vale más que cualquier línea adicional.
Foto: Antonio Scant / Unsplash