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Incendios en depósitos de pirotecnia clandestina: zona de exclusión y protocolo de aproximación

Incendios en depósitos de pirotecnia clandestina: zona de exclusión y protocolo de aproximación

Un escenario distinto a cualquier otro incendio

En Argentina, los depósitos clandestinos de pirotecnia aparecen sobre todo entre noviembre y enero. Suelen estar en casas de familia, galpones de barrio o locales comerciales que no tienen habilitación. Para el bombero voluntario, el problema no es solo el fuego. Adentro hay una cantidad desconocida de material explosivo, que nadie clasificó, guardado sin separación y muchas veces mezclado con mercadería común. La aproximación con la que atacamos un incendio estructural acá puede matarnos. Este artículo resume los criterios técnicos y normativos para definir la zona de exclusión y aproximarse con el menor riesgo posible.

Qué hay adentro: clasificación y comportamiento

Según el sistema de Naciones Unidas, los fuegos artificiales son Clase 1 (explosivos). Se dividen así según su comportamiento ante el fuego:

  • 1.1G (UN 0333): riesgo de explosión en masa. Incluye bombas de exhibición de gran calibre y material a granel.
  • 1.2G (UN 0334): riesgo de proyección de fragmentos, sin explosión en masa.
  • 1.3G (UN 0335): incendio en masa con bolas de fuego, efectos de onda menores y proyecciones.
  • 1.4G (UN 0336) y 1.4S (UN 0337): riesgo menor. Es la mayoría de los artículos de venta al público.

La trampa es esta: la clasificación vale solo para el producto en su embalaje original y bien estibado. En un depósito clandestino el material está confinado en ambientes cerrados, apilado en grandes cantidades, sin embalaje y a veces con pólvora suelta o mezclas caseras de polvo flash (perclorato de potasio y aluminio), muy sensibles a la fricción, el impacto y la electricidad estática. En esas condiciones, una carga que debería comportarse como 1.4G o 1.3G puede llegar a una detonación en masa con el comportamiento de un 1.1. La regla operativa es simple: todo depósito clandestino se trata como 1.1 hasta que se demuestre lo contrario.

Marco normativo de referencia

  • Ley 20.429 de Armas y Explosivos y Decreto 302/83: regulan la fabricación, el almacenamiento y la comercialización de pólvoras, explosivos y afines en el país. El organismo de control es el RENAR (ex ANMaC). Un depósito sin registro es, por definición, un depósito fuera de toda distancia de seguridad reglamentaria.
  • NFPA 1124 (fabricación, transporte y almacenamiento de fuegos artificiales y artículos pirotécnicos): define requisitos de construcción, cantidades máximas y distancias de separación para depósitos legales. Sirve para dimensionar cuánto se aparta el clandestino de un depósito seguro.
  • NFPA 495 (Explosive Materials Code): criterios de almacenamiento y distancias para materiales explosivos.
  • NFPA 470 (que reúne las ex NFPA 472 y 473): competencias del personal que interviene en incidentes con materiales peligrosos.
  • EN 15947 y EN 16261: normas europeas que clasifican los fuegos artificiales en categorías F1 a F4. Sirven para identificar el producto por su etiqueta, ya que gran parte del material importado viene rotulado según ese esquema.
  • EPP: el traje estructural según EN 469 / NFPA 1970 y el ERA según EN 137 son obligatorios, pero no protegen contra la onda expansiva ni los fragmentos. La única protección real es la distancia.

No hay una norma IRAM específica sobre almacenamiento pirotécnico. En lo local, el marco es la Ley 20.429 y su reglamentación, junto con las ordenanzas municipales.

Zona de exclusión: cifras concretas

La Guía de Respuesta en Caso de Emergencia (GRE) es la referencia más práctica en el terreno:

  • Guía 112 (divisiones 1.1, 1.2, 1.3 y 1.5): si hay fuego que involucra la carga, aislar 1600 metros en todas las direcciones y evacuar ese radio. Aislamiento inicial ante un derrame sin fuego: 500 metros.
  • Guía 114 (divisiones 1.4 y 1.6): si hay fuego que involucra la carga, aislar 800 metros en todas las direcciones. Aislamiento inicial: 100 metros.

En zona urbana, evacuar 1600 metros es difícil, pero el radio no se negocia a la baja sin información confiable sobre la carga. Como mínimo, hay que sacar a toda persona que tenga línea de vista directa con el depósito y alejarla de ventanas, porque la mayoría de las lesiones por onda expansiva vienen de los vidrios rotos.

Protocolo de aproximación

  • Arribo: aproximarse con el viento a favor (de espaldas al viento) y, si se puede, desde un punto más alto. Estacionar el primer móvil fuera del radio estimado y nunca de frente a puertas o portones, que son la vía preferente de proyección.
  • Información antes que acción: preguntar a vecinos y propietarios qué hay, cuánto hay y dónde está. Detonaciones sueltas, silbidos, chispas de colores o humo blanco denso indican que la carga ya está involucrada.
  • Si la carga ya está involucrada: la estrategia es defensiva. No se ingresa ni se ataca el foco. Se deja arder y se protegen las exposiciones desde el perímetro.
  • Si el fuego todavía no alcanzó la carga: se puede intentar un ataque rápido con abundante caudal de agua desde la máxima distancia posible, con personal mínimo y tiempo de exposición acotado. El agua enfría y desensibiliza, pero no anula el riesgo. Los extintores portátiles son inútiles contra mezclas con oxidante propio.
  • Monitores autoportantes: para proteger exposiciones, conviene usar lanzas o monitores que se instalan y se dejan funcionando sin operador. Así se saca al personal de la zona de riesgo.
  • Reconocimiento remoto: usar binoculares, cámara térmica y, si hay disponible, drones para evaluar sin exponer gente.
  • Remoción posterior: no se manipula material sin explotar ni restos humeantes. El rescoldo puede reactivarse horas después. Hay que dar intervención a la división de explosivos de la fuerza de seguridad correspondiente y preservar la escena, que es una escena del crimen.

Lecciones aprendidas

La explosión del mercado de San Pablito, en Tultepec (México, 2016), dejó más de 40 muertos y mostró cómo un incendio en material acumulado sin control puede encadenar detonaciones en pocos segundos. En nuestro país, cada temporada de fiestas se registran incendios en viviendas con acopio ilegal. Ninguna propiedad ni ningún depósito justifica la vida de un bombero. Si la carga está involucrada: distancia, perímetro y paciencia.

Checklist rápido para el jefe de dotación

  • Asumir comportamiento 1.1 hasta tener datos confiables.
  • Aislamiento de 1600 metros si hay fuego en la carga (GRE 112).
  • Aproximarse con el viento a favor y desde un punto alto, sin quedar frente a aberturas.
  • Estrategia defensiva y monitores sin operador.
  • Evacuar a todos los que tengan línea de vista directa y alejarlos de ventanas.
  • Dar intervención a la división de explosivos y preservar la escena.

Foto: Carlos Bustos / Unsplash