Incendios en centrales térmicas a gas: sala de máquinas, aceite lubricante y riesgo de explosión
Un riesgo que crece en el mapa argentino
En Argentina hay muchas centrales térmicas: ciclos combinados grandes, turbinas de gas de ciclo abierto y motogeneradores que se instalaron en los últimos años para cubrir los picos de demanda. Muchas están cerca de cuarteles de bomberos voluntarios del interior. Para la dotación, una central no se parece a ningún otro incendio industrial. Junta en el mismo lugar gas natural a presión, miles de litros de aceite lubricante cerca de superficies muy calientes, alta tensión y recintos cerrados donde puede haber una deflagración. Conocer cómo funciona la instalación antes del día del incendio puede salvar vidas.
Dónde está el peligro: la sala de máquinas
La turbina de gas suele estar dentro de un cerramiento acústico (enclosure). Es un recinto metálico, ventilado mecánicamente, con detección de gas y un sistema fijo de extinción. Adentro conviven tres cosas:
- El combustible: gas natural, casi todo metano. Su rango de inflamabilidad va de aproximadamente 5 % a 15 % en volumen en aire. La temperatura de autoignición ronda los 540 °C. En la central se recibe a presiones de 20 a 40 bar, según la máquina.
- Las superficies calientes: la carcasa de la turbina y los conductos de escape superan con facilidad los 450-500 °C. Eso alcanza para encender aceite sin chispa ni llama.
- El aceite: lubricación de cojinetes, caja reductora y, en muchas máquinas, el sistema hidráulico de control de válvulas.
El aceite lubricante: el enemigo silencioso
Según las estadísticas de aseguradoras del sector, el aceite lubricante es la causa más frecuente de incendios graves en turbinas y turbogeneradores. Un aceite mineral de turbina tiene un punto de inflamación de entre 200 y 230 °C y se autoenciende alrededor de los 350-400 °C. Mirando solo esos números parece poco peligroso, pero hay que fijarse en cómo se fuga:
- Fuga pulverizada: una brida floja, una manguera rota o un tubo fisurado por vibración. El aceite sale a presión, a 2-3 bar en lubricación y a más de 100 bar en hidráulica. Forma una niebla que se comporta casi como un gas inflamable. Si toca la carcasa caliente, enciende enseguida y hace un dardo de fuego.
- Derrame en charco: el aceite se acumula bajo la máquina o empapa la aislación térmica. Esa aislación embebida puede autoencenderse horas después de la fuga.
- Volumen disponible: el tanque de aceite de un turbogrupo grande puede tener de 10.000 a más de 40.000 litros. Si la bomba de lubricación de emergencia sigue funcionando para proteger los cojinetes durante la parada, el incendio se alimenta solo.
Este último punto es un dilema real. Si se cortan las bombas de aceite con la máquina girando, se destruyen los cojinetes. Si se dejan andando, se alimenta el fuego. Esa decisión la toma el jefe de turno de la central, no el bombero. Por eso hay que coordinar con él desde el primer minuto.
Riesgo de explosión
Una fuga de gas dentro del cerramiento o de la sala de máquinas puede formar una atmósfera explosiva. Las instalaciones bien diseñadas tienen detectores de gas que dan alarma alrededor del 10 % del LIE (límite inferior de explosividad) y disparan la máquina y cierran válvulas de bloqueo entre el 20 y 25 % del LIE. También hay riesgo en el arranque. Si un encendido falla y el gas queda acumulado en el escape o en la caldera de recuperación, es obligatoria una purga previa con aire. Saltearla provocó explosiones conocidas en todo el mundo.
Para la intervención, esto significa:
- Nunca entrar a un recinto con alarma de gas activa sin medir con explosímetro.
- Confirmar con el personal de planta que la válvula de bloqueo de gas (ESD) está cerrada y el tramo despresurizado.
- No abrir puertas del cerramiento de golpe. Puede entrar aire a una mezcla rica o salir un frente de llama.
- Recordar que un incendio de gas a presión no se apaga si no se corta el suministro. Mientras tanto, se enfría el entorno.
Sistemas fijos: el CO2 y sus trampas
Muchos cerramientos de turbina se protegen con CO2 por inundación total según NFPA 12. Funciona con una descarga inicial y otra extendida que mantiene la concentración mientras la máquina se enfría, en general durante 20 minutos o más. Las concentraciones de diseño superan el 34 %, un valor letal para las personas. Hay que verificar el bloqueo del sistema antes de entrar, usar ERA (equipo de respiración autónoma) siempre y no ventilar antes de tiempo, porque el aceite puede reencenderse sobre el metal todavía caliente. Otras plantas usan agua nebulizada (NFPA 750), agentes limpios (NFPA 2001) o rociadores de agua pulverizada (NFPA 15) en transformadores y tanques de aceite.
Marco normativo de referencia
- NFPA 850: práctica recomendada de protección contra incendios en centrales de generación eléctrica. Es el documento base del sector.
- NFPA 37: instalación y uso de motores de combustión estacionarios y turbinas de gas.
- NFPA 30: líquidos inflamables y combustibles, aplicable al almacenamiento de aceite.
- NFPA 68 y NFPA 69: venteo de deflagraciones y sistemas de prevención de explosiones.
- ISO 21789: seguridad en turbinas de gas.
- EN 1127-1 y la serie IEC 60079, adoptada en el país como IRAM-IAP-IEC 60079: atmósferas explosivas y clasificación de áreas.
- Ley 19.587 y Decreto 351/79: marco de higiene y seguridad laboral en Argentina, incluido el capítulo de protección contra incendios.
Recomendaciones para el cuartel
- Visitá la central antes del incendio. Pedí planos, ubicación de válvulas de corte de gas, tanques de aceite, centrales de CO2 y puntos de reunión.
- Armá un plan de intervención conjunto con el responsable de seguridad de la planta y actualizalo una vez por año.
- Llevá espuma AFFF o AR-AFFF en cantidad para derrames de aceite. Con agua a chorro pleno sobre un charco de aceite caliente solo se esparce el fuego.
- Usá agua pulverizada para enfriar estructuras y proteger equipos vecinos. No la apuntes sobre la carcasa de la turbina sin consultar: el choque térmico puede dañar la máquina.
- Tené en cuenta la alta tensión: el generador puede seguir energizado mientras gira. Pedí confirmación escrita del corte eléctrico.
Una central térmica bien diseñada tiene muchas barreras de protección. Cuando el fuego las pasa a todas, la dotación que entra tiene que conocer la planta tanto como el personal que la opera. Prepararse con tiempo es la mejor herramienta.
Foto: Matt C / Unsplash