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Incendios en BESS de parques eólicos: el riesgo que todavía no tiene protocolo

Incendios en BESS de parques eólicos: el riesgo que todavía no tiene protocolo

Un escenario nuevo en el medio de la estepa

Los parques eólicos argentinos dejaron de ser solamente torres y aerogeneradores. Desde las rondas del programa RenovAr y con el avance de los contratos privados bajo el régimen MATER, varios proyectos en Chubut, Santa Cruz, Buenos Aires y La Rioja empezaron a sumar sistemas de almacenamiento en baterías —BESS, por Battery Energy Storage System— para estabilizar la inyección a la red y recortar picos. Son contenedores marítimos de 20 o 40 pies, repletos de celdas de litio, instalados a 40 o 60 kilómetros del cuartel más cercano, sin hidrantes, sin reserva de agua y muchas veces sin que nadie del cuerpo de bomberos de la zona haya entrado jamás a verlos por dentro.

El problema se enuncia fácil: no existe todavía en el país un protocolo operativo oficial para intervenir en un incendio de BESS. Y acá la intervención equivocada no es un error menor: es la diferencia entre un contenedor que se consume solo durante doce horas y cuatro bomberos en terapia intensiva.

Qué hay adentro del contenedor

Un contenedor típico de 20 pies almacena entre 2,5 y 5 MWh en miles de celdas de química LFP (litio-ferrofosfato) o NMC (níquel-manganeso-cobalto), agrupadas en módulos y racks. El bus de continua trabaja entre 1.000 y 1.500 V CC, y esto es clave: aunque abras el interruptor de media tensión y el parque quede desvinculado de la red de 33 kV, las celdas siguen energizadas. No hay manera de desenergizar una batería desde afuera.

Fuga térmica: por qué no es un incendio eléctrico común

El fenómeno central es la fuga térmica o thermal runaway. Una celda que se sobrecalienta por un defecto interno de fabricación, una sobrecarga, una falla del BMS o un daño mecánico empieza a descomponer su electrolito. En celdas NMC el arranque se da entre 150 y 210 °C; en LFP, entre 200 y 270 °C. Una vez iniciado, el proceso es exotérmico y autosostenido: genera su propio oxidante y por lo tanto la sofocación no sirve. El calor propaga a las celdas vecinas en cascada, celda por celda, módulo por módulo, durante horas.

Antes de que haya llama visible, la celda ventea. Y lo que ventea es una mezcla de gases inflamables y tóxicos:

  • Hidrógeno, que puede representar entre el 20 y el 50 % de la mezcla. Límite inferior de inflamabilidad: 4 % en aire. Energía mínima de ignición ridículamente baja.
  • Monóxido de carbono, inflamable y tóxico. IDLH 1.200 ppm.
  • Hidrocarburos livianos: metano, etano, etileno, propileno.
  • Fluoruro de hidrógeno (HF): entre 20 y 200 mg por cada Wh involucrado. Un contenedor de 3 MWh puede liberar cientos de kilogramos de HF. IDLH 30 ppm. Es el gas que no perdona.
  • Electrolito vaporizado (carbonatos orgánicos) y partículas de óxidos metálicos.

El volumen es el dato que casi nadie dimensiona: la producción de gas ronda 1 a 3 litros por cada Wh que entra en fuga térmica. Si entran en cascada apenas 500 kWh —una fracción del contenedor— tenés 500.000 Wh × 2 L/Wh = un millón de litros, o sea 1.000 m³ de gas inflamable, acumulándose dentro de un recinto cerrado de unos 33 m³.

La deflagración es lo que mata

Ese gas se estratifica, supera el límite superior de explosividad y queda esperando. Abrir la puerta del contenedor significa aportar oxígeno a una atmósfera sobreenriquecida y llevarla al rango explosivo con una fuente de ignición ya presente adentro. Eso pasó en McMicken, Surprise, Arizona (abril de 2019): un BESS de 2 MWh NMC, tres horas de espera, apertura de puerta y deflagración que proyectó a un bombero a más de 20 metros contra un alambrado; cuatro heridos, dos de ellos graves. En Dahongmen, Beijing (abril de 2021), una explosión en un BESS mató a dos bomberos. En Moss Landing, California (enero de 2025), el incendio obligó a evacuar unas 1.500 personas y dejó contaminación de suelos por metales pesados.

Las normas que ya existen y que acá todavía no se exigen

  • NFPA 855 — Standard for the Installation of Stationary Energy Storage Systems. Fija separación mínima de 914 mm (3 pies) entre unidades y 3.050 mm (10 pies) a exposiciones, exige control de explosión y obliga al operador a entregar un plan de respuesta ante emergencias al cuerpo de bomberos con jurisdicción.
  • NFPA 68 (venteo de deflagración) y NFPA 69 (prevención: inertización, ventilación forzada y detección de gas que dispare extracción antes del 25 % del LII).
  • UL 9540A — método de ensayo de propagación de fuga térmica. El informe del fabricante trae caudales de gas, composición y HF medidos de ese producto. Pedilo: es información operativa, no comercial.
  • IEC 62933-5-2 — requisitos de seguridad de sistemas de almacenamiento conectados a red, con adopción IRAM-IEC.
  • EN IEC 62619 e IEC 62133-2 — seguridad de celdas y baterías de litio de uso industrial.
  • NFPA 1620 — planificación previa al incidente: el marco para armar la carpeta operativa del parque.
  • En Argentina: Ley 19.587 y Decreto 351/79, Anexo VII; AEA 90364 para la instalación eléctrica; IRAM 10005 para señalización de seguridad; IRAM 3517-2 para extintores. Ninguna contempla específicamente la fuga térmica de litio a escala de megavatio-hora.

Criterios operativos mientras no haya protocolo

  • Perímetro de 100 metros como mínimo, y aproximación a barlovento. Con el viento patagónico sostenido, la pluma de HF se desplaza lejos y rápido.
  • No abrir puertas, escotillas ni paneles. Nunca. Si el sistema tiene venteo de deflagración, dejalo trabajar.
  • Explosímetro de cuatro gases antes de cualquier avance; sin lectura previa, no se avanza.
  • ERA puesto siempre, incluso al aire libre y aunque solo se vea humo blanco: ese humo blanco es electrolito y HF, no vapor de agua.
  • Estrategia defensiva: enfriar exposiciones —contenedor vecino, transformador, sala de media tensión— con monitores desde posición fija. Nunca línea de mano a menos de 15 metros.
  • Caudal: extinguir un contenedor en fuga térmica plena demanda órdenes de 7.500 a 11.000 L/min sostenidos durante horas. En un parque eólico eso no existe. Asumí quema controlada y protección de exposiciones.
  • El agua de escurrimiento sale contaminada con fluoruros, níquel, cobalto y manganeso: contenerla, que no llegue a cauces ni napas.
  • Energía remanente: hay reignición documentada hasta 24 a 72 horas después. Guardia con cámara térmica y prohibición de mover el contenedor.
  • Descontaminación obligatoria del EPP: el HF se deposita en el equipo.
  • Teléfono 24/7 del operador, con capacidad de desconexión remota e información de estado de carga (SOC) y química instalada.

La tarea pendiente

Cada cuartel con un parque eólico en su área debería hacer tres cosas esta temporada: exigirle al operador la carpeta de respuesta ante emergencias que NFPA 855 ya le obliga a tener, visitar la instalación y relevarla según NFPA 1620, y capacitar a la dotación en fuga térmica. Es muchísimo más barato que escribir el protocolo después del primer herido grave.

Foto: Wilhelm Gunkel / Unsplash