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Fatiga operativa en guardias de 24 horas: protocolos de relevo seguro en el cambio de turno del cuartel

Fatiga operativa en guardias de 24 horas: protocolos de relevo seguro en el cambio de turno del cuartel

La fatiga también es un riesgo operativo

En muchos cuarteles de bomberos voluntarios la guardia de 24 horas es la norma. A veces es la única forma de sostener la dotación mínima. El problema es que la fatiga casi nunca se ve. No deja marcas en el equipo ni aparece en el parte, pero baja la capacidad de decisión, alarga los tiempos de reacción y aumenta los errores en los momentos críticos. El cambio de turno es justo cuando más se nota: el que sale está en su peor momento físico y el que entra todavía no tiene toda la información.

La investigación sobre privación de sueño da números claros. Según Williamson y Feyer (2000), pasar entre 17 y 19 horas despierto deteriora el desempeño tanto como una alcoholemia de 0,05 %. Con 24 horas sin dormir, el efecto equivale a cerca de 0,10 %, es decir, el doble del límite para manejar en la mayoría de las provincias. En bomberos, Barger y colaboradores (Journal of Clinical Sleep Medicine, 2015) encontraron que alrededor del 37 % de los bomberos estudiados tenía algún trastorno del sueño sin diagnosticar. Además, quienes lo padecían tenían más accidentes de tránsito y lesiones.

Qué dicen las normas

Ninguna norma fija una cantidad máxima de horas de guardia para voluntarios. Lo que sí hay es un marco claro para gestionar el riesgo:

  • NFPA 1500 (Programa de Seguridad y Salud Ocupacional del Cuerpo de Bomberos): pide que la organización identifique y controle los riesgos para la salud del personal, y la fatiga entra en esa categoría. También exige procedimientos escritos para las operaciones de rutina.
  • NFPA 1584 (Rehabilitación del personal en emergencias y entrenamiento): pone criterios de descanso, hidratación y monitoreo después de esfuerzos intensos. Sirve de base para el descanso que debe hacer el personal saliente antes de manejar a su casa.
  • EN 137 (equipos de respiración autónomos de circuito abierto) y EN 469 (ropa de protección para la lucha contra incendios): definen los requisitos del equipo que tiene que quedar verificado en el relevo.
  • IRAM-ISO 45001 (sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo): pide evaluar los riesgos psicosociales y organizacionales, y la organización de turnos es uno de ellos.
  • Ley 25.054 (Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios) y Ley 19.587 (Higiene y Seguridad en el Trabajo): son el marco nacional de la actividad y de la prevención de riesgos.

El reloj biológico no negocia

El cuerpo tiene un punto bajo de alerta entre las 02:00 y las 06:00, y otro menor entre las 14:00 y las 16:00. Si una salida cae en esa franja después de 18 horas de guardia, se juntan dos factores de riesgo. Tampoco hay que olvidar la inercia del sueño: cuando alguien se despierta de golpe por la alarma, su rendimiento cognitivo puede quedar reducido entre 15 y 30 minutos. Eso pesa mucho en quien maneja la autobomba.

Las siestas cortas sirven. En un estudio de la NASA con pilotos, una siesta de unos 26 minutos mejoró el rendimiento un 34 % y el estado de alerta un 54 %. Lo recomendable es que la siesta táctica dure entre 20 y 30 minutos, así no se entra en sueño profundo y la inercia al despertar es menor.

Protocolo de relevo seguro: paso a paso

Un buen relevo es más que pasar las llaves. Este procedimiento se puede adaptar a cualquier cuartel:

  • 1. Superposición mínima de 15 minutos: el personal entrante llega antes de la hora. Nadie se retira hasta que el relevo está completo y firmado.
  • 2. Novedades cara a cara: se hace en persona y con un orden fijo. Primero las intervenciones de la guardia, después el estado de las unidades, los faltantes de material, las novedades de comunicaciones y por último los pendientes administrativos.
  • 3. Verificación de los equipos de respiración autónomos (EN 137): se comprueba la presión del cilindro, que debe estar al 90 % o más de la nominal, por ejemplo 270 bar en un equipo de 300 bar. También se hacen la prueba de estanqueidad, el control del silbato de alarma (que tiene que sonar alrededor de los 55 bar) y la revisión del ajuste de la máscara.
  • 4. Unidades: se controlan el nivel de combustible (nunca menos de 3/4), el agua del tanque, el espumígeno, las luces y la sirena, y el cebado de la bomba.
  • 5. EPP del entrante (EN 469 / NFPA 1971): el estructural tiene que estar limpio, seco y sin contaminación. Si hubo fuego en la guardia anterior, el equipo usado pasa a descontaminación y no vuelve al perchero.
  • 6. Autoevaluación de fatiga: cada integrante que sale y que entra completa la Escala de Somnolencia de Karolinska (KSS, de 1 a 9). Un puntaje de 7 o más en quien entra obliga a reasignar tareas: esa persona no maneja ni queda como jefe de dotación.
  • 7. Registro escrito: el libro de guardia o la planilla digital queda firmado por los dos jefes de guardia.

El regreso a casa también es parte del servicio

Muchos accidentes asociados a la guardia pasan después de terminarla, en el viaje de vuelta. Si el que sale tuvo intervenciones nocturnas o un KSS de 7 o más, recomendamos:

  • Una siesta de 20 minutos en el cuartel antes de manejar.
  • Que lo lleve un compañero que haya descansado, o que use transporte alternativo.
  • Evitar la cafeína como única solución: tarda unos 20-30 minutos en hacer efecto y no compensa la deuda de sueño.

Medidas organizacionales para la comisión directiva

  • Límite de horas continuas: nadie encadena una guardia de 24 horas con otra actividad operativa sin al menos 8 horas de descanso en el medio.
  • Descanso protegido: si la dotación alcanza, armar turnos de vigilia rotativos durante la noche para que todos tengan un bloque de sueño.
  • Dormitorio adecuado: oscuro, con temperatura entre 18 y 21 °C y alarma de despacho graduada (luz primero, tono después), así se reduce el pico de estrés al despertar.
  • Capacitación anual sobre higiene del sueño y detección de trastornos como la apnea obstructiva, con derivación médica cuando haga falta.
  • Análisis de incidentes: en cada accidente o cuasi-accidente, registrar cuántas horas llevaba despierto el personal involucrado.

Conclusión

La fatiga no es falta de compromiso. Es una condición fisiológica que hay que gestionar con procedimientos, como cualquier otro riesgo. Un relevo de 15 minutos bien hecho, con equipos verificados y una autoevaluación honesta, evita que el cansancio de una guardia termine en un accidente en la siguiente. Cuidar al que sale es tan importante como preparar al que entra.

Foto: Shalom de León / Unsplash