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Escuelas técnicas con talleres de soldadura: chispas, polvo metálico y un simulacro pensado para el taller

Escuelas técnicas con talleres de soldadura: chispas, polvo metálico y un simulacro pensado para el taller

Un riesgo que está en el barrio

Casi todas las localidades donde hay un cuartel tienen también una escuela técnica. En sus talleres de soldadura, herrería y mecanizado trabajan todos los días chicos de 13 a 18 años con arco eléctrico, equipos oxiacetilénicos y amoladoras, junto a cilindros de gas a presión y acumulación de viruta y polvo metálico. Para el bombero voluntario son una ocupación especial: es un edificio educativo con mucha gente, en buena parte menores de edad, y en el mismo lugar hay un riesgo industrial real. Hay que preplanificarlo y practicarlo como tal.

Las chispas: más lejos y más calientes de lo que uno cree

Una partícula que sale del amolado o del corte puede superar los 1000 °C. El arco de soldadura pasa los 3000 °C y la llama oxiacetilénica llega a unos 3100 °C. Por eso la NFPA 51B (Prevención de incendios durante soldadura, corte y otros trabajos en caliente) pide una distancia de 11 metros (35 pies) entre el trabajo en caliente y cualquier material combustible. Si no se puede mover el combustible, hay que cubrirlo con mantas ignífugas o protegerlo con pantallas. La norma también exige una vigilancia de fuego durante la tarea, que se mantiene después de terminar. La edición actual pide al menos 60 minutos posteriores; las anteriores pedían 30.

En una escuela, los focos típicos son:

  • Trapos con aceite o solvente en bancos y tachos sin tapa.
  • Viruta mezclada con aserrín cuando el taller de carpintería está al lado.
  • Rendijas, juntas de piso y conductos donde una chispa queda incandescente durante mucho tiempo.
  • Cielorrasos de placas combustibles y aislaciones de telgopor en galpones viejos.
  • Mochilas, guardapolvos y carpetas de los alumnos apoyados cerca de los puestos.

Polvo metálico: cuidado con usar agua

Cuando la escuela trabaja aluminio o magnesio, sobre todo en el amolado y en el pulido, se acumula un polvo fino que se puede incendiar y, si se pone en suspensión, explotar. La NFPA 484 (Metales combustibles) y la NFPA 652 (Fundamentos de polvos combustibles) piden controlar las acumulaciones y usar sistemas de extracción adecuados. Si el polvo ya está ardiendo, la regla es clara: nada de agua ni de chorro directo. Con agua, el magnesio puede liberar hidrógeno y proyectar metal fundido, y un chorro a presión levanta el polvo y puede provocar una deflagración secundaria.

  • Usar extintores Clase D o, si no hay, arena seca o grafito, aplicados con suavidad y formando una capa.
  • No barrer en seco ni soplar con aire comprimido durante la intervención.
  • Verificar si el colector de polvo del extractor está involucrado: puede ser el punto más peligroso del taller.

En la Argentina, la Ley 19.587 y su Decreto 351/79 regulan la protección contra incendios de los establecimientos (Capítulo 18 y Anexo VII). Los extintores se rigen por las normas IRAM 3517 (partes 1 y 2), que cubren su selección, instalación y mantenimiento. Conviene revisar que la escuela tenga el agente correcto para cada clase de fuego y no solamente polvo ABC.

Gases a presión: el cilindro de acetileno

El acetileno tiene un rango de inflamabilidad muy amplio: su límite inferior es del 2,5% y el superior supera el 80%. Además, si se calienta, puede descomponerse dentro del cilindro aunque ya no haya fuego afuera. Cuando un cilindro estuvo expuesto al calor:

  • Establecer una zona de exclusión amplia. Distintos protocolos internacionales usan hasta 200 metros mientras no se confirme que el cilindro está estable.
  • Enfriarlo con agua desde una posición protegida y controlar que no vuelva a calentarse una vez que se corta el agua.
  • No moverlo ni abrir la válvula si está caliente.
  • Revisar que los equipos tengan válvulas antirretroceso de llama según EN ISO 5175, y que los cilindros estén encadenados, en posición vertical y con oxígeno y combustible separados.

La NFPA 55 y la NFPA 51 definen cómo deben almacenarse y operarse los sistemas de gases para soldadura y corte. Son una buena base para el relevamiento previo.

Equipo personal y humos

Los alumnos y los docentes tienen que usar ropa de soldador según EN ISO 11611, guantes según EN 12477 y protección facial con filtros adecuados (EN 175 y EN 169). Durante la intervención hay que tener en cuenta los humos metálicos. Al soldar o cortar chapa galvanizada se libera óxido de zinc, que provoca la fiebre de humos metálicos, y los aceros inoxidables generan compuestos de cromo hexavalente. En cualquier taller con humo, el bombero entra con ERA.

Un simulacro pensado para el taller

El simulacro de evacuación genérico de la escuela no alcanza. Proponemos un ejercicio propio del taller, coordinado con el director y con el jefe de taller:

  • Escenario: durante una práctica de amolado, una chispa enciende trapos con aceite en un tacho cerca de la batería de cilindros.
  • Minuto 0 a 1: el docente da la alarma, corta el suministro eléctrico general del taller y cierra las válvulas de los cilindros si puede hacerlo sin riesgo.
  • Minuto 1 a 3: los alumnos salen por la vía preestablecida sin quitarse el equipo de protección (no se pierde tiempo sacándose la careta), y se hace el conteo nominal en el punto de reunión.
  • Ataque inicial: se practica el uso del extintor adecuado. Se usa CO₂ o polvo ABC sobre el fuego de clase A/B, y se deja de lado el Clase D para el escenario con metal.
  • Arribo de bomberos: el docente entrega la información clave: cuántos alumnos hay, si falta alguno, dónde están los cilindros, qué metales se trabajaban y si se cortó la energía.
  • Variante avanzada: un cilindro de acetileno queda expuesto, lo que obliga a ampliar la zona de exclusión y a evacuar las aulas linderas.

Cómo hacer el preplan

Conviene relevar el plano del taller, la ubicación de los tableros eléctricos y de las válvulas de corte, la cantidad y el tipo de cilindros, los metales que se trabajan y el estado del sistema de extracción. La NFPA 101 clasifica a las escuelas como ocupación educativa y exige mantener libres los medios de egreso: un banco de trabajo atravesado en una salida es una observación que se puede hacer el mismo día. Para cerrar la visita, proponé una charla breve con los alumnos de los últimos años. Son los futuros soldadores de la zona, y lo que aprendan sobre trabajo en caliente lo van a llevar a cada obra y a cada taller donde trabajen.

Foto: mick henson / Unsplash