Curtiembres y plantas de cromado: riesgo químico del cuero y los metales pesados en el incendio industrial
Por qué estas plantas no son un incendio industrial más
En la Argentina hay curtiembres en el conurbano bonaerense (sobre todo en la cuenca Matanza-Riachuelo), Santa Fe, Córdoba y otras provincias, y talleres de cromado y galvanoplastia en casi cualquier parque industrial. Por fuera parecen galpones comunes: tambores, fulones, piletas y estanterías con cuero. Por dentro guardan una mezcla que en un incendio puede generar gases letales, oxidantes fuertes y metales pesados cancerígenos. El fuego en sí suele ser lo de menos: el riesgo real está en la química y en lo que arrastra el agua de extinción.
El proceso de la curtiembre y sus químicos
Para hacer una buena evaluación de riesgos hay que entender por qué etapas pasa el cuero:
- Pelambre: el pelo se saca con sulfuro de sodio (UN1385, GRE guía 135) y cal. Si el sulfuro se mezcla con cualquier ácido, libera sulfuro de hidrógeno (H₂S).
- Desencalado y piquelado: se usan sales de amonio, ácido sulfúrico y ácido fórmico. Es la peor combinación posible si un derrame o el agua de las mangueras mezcla los efluentes del pelambre con los del piquelado.
- Curtido al cromo: se usa sulfato básico de cromo (Cr III), de baja toxicidad en condiciones normales. Alrededor del 80-90% del cuero del mundo se curte así (el famoso "wet blue").
- Terminación: lacas, nitrocelulosa, solventes, pigmentos y resinas. Esto aporta la carga de fuego inflamable más alta de la planta.
El H₂S, el enemigo silencioso
El sulfuro de hidrógeno (UN1053, GRE guía 117) es más pesado que el aire y se junta en fosas, piletas de tratamiento de efluentes, canaletas y sótanos. Algunos números que conviene saber de memoria:
- IDLH: 100 ppm (NIOSH).
- A partir de 100-150 ppm paraliza el nervio olfativo: el olor a huevo podrido desaparece justo cuando la concentración se vuelve peligrosa.
- Entre 500 y 1000 ppm puede causar colapso en pocas respiraciones y muerte.
- Es inflamable, con un rango de 4,3% a 46% en aire.
En las curtiembres, la mayoría de las víctimas por H₂S son trabajadores que bajan a una fosa a rescatar a un compañero. Nadie entra a un espacio confinado sin ERA y monitoreo continuo, aunque haya una persona caída a la vista.
Del cromo III al cromo VI: lo que hace el fuego
Este es el punto técnico que más se desconoce. El cromo trivalente del cuero curtido es relativamente inocuo, pero la combustión en presencia de oxígeno y de un medio alcalino (la cal del pelambre, por ejemplo) lo oxida a cromo hexavalente (Cr VI). Está documentado en estudios sobre la incineración de residuos de cuero: las cenizas del cuero quemado pueden tener cantidades importantes de Cr VI soluble.
El Cr VI es cancerígeno confirmado (IARC Grupo 1), sensibilizante de piel y vías respiratorias, y corrosivo para las mucosas. Sus límites de exposición profesional se miden en microgramos por metro cúbico. Para la operación, esto significa:
- La remoción de escombros y el control de rescoldos se hacen con ERA, no con barbijo ni a cara descubierta.
- Las cenizas y el barro de la escena son residuo peligroso (Ley 24.051).
- Hay que hacer descontaminación del equipo en la escena antes de subir a la autobomba.
Plantas de cromado y galvanoplastia
Acá el Cr VI no aparece por el fuego: ya está en las cubas.
- Ácido crómico / trióxido de cromo (CrO₃, UN1463, GRE guía 141): es un oxidante fuerte (marca OX en el rombo NFPA 704). En contacto con aceites, solventes, madera, trapos o papel puede provocar la ignición y avivar mucho un incendio existente.
- Baños cianurados (cobre, zinc, cadmio, plata): el cianuro de sodio (UN1689, GRE guía 157) con un ácido libera cianuro de hidrógeno (HCN), con un IDLH de 50 ppm. Las líneas de cianuro y las de ácido suelen estar a pocos metros entre sí.
- Níquel y cadmio: sensibilizantes y cancerígenos. Los humos de óxido de cadmio dan neumonitis química con síntomas que pueden demorar entre 4 y 24 horas.
- Cubas calefaccionadas con resistencias eléctricas y rectificadores de alta corriente: hay que cortar la energía antes de atacar el fuego.
Táctica recomendada
- Aproximación con el viento a favor y desde arriba, y zonas de control (caliente, tibia y fría) según NFPA 470 (que reemplaza a NFPA 472 y 1072).
- Conseguir las hojas de seguridad (SDS) y el plano de cubas con el responsable de la planta. Revisar el rombo NFPA 704 y la cartelería de seguridad según IRAM 10005.
- Monitoreo de atmósfera con detector multigas que tenga sensor de H₂S y, si hay galvanoplastia, de HCN.
- Ataque defensivo si hay cubas comprometidas: no tirar chorro directo sobre baños ácidos o cianurados, porque se desbordan y se mezclan. Conviene la niebla y el enfriamiento de estructuras.
- Contención del agua de extinción: cerrar desagües pluviales, armar diques con arena o tierra y avisar a la autoridad ambiental (en la cuenca Matanza-Riachuelo, a ACUMAR).
Equipo de protección
- Estructural: traje según NFPA 1971 / EN 469 y ERA según NFPA 1981 / EN 137. Alcanza para el incendio, no para el contacto con líquidos químicos.
- Salpicadura química: traje según NFPA 1992 o EN 14605 (tipo 3) para trasvases, control de derrames ácidos y descontaminación.
- Atmósferas con HCN o H₂S en concentración alta: traje encapsulado hermético según NFPA 1991 / EN 943-2, solo para personal HazMat entrenado.
- El marco de seguridad general lo dan NFPA 1500 y la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad.
Después del incendio
Hay que registrar a todo el personal expuesto y hacerle control médico. Ante tos, disnea o irritación ocular que aparezca horas después, se consulta de inmediato. Los equipos estructurales que se mojaron con efluentes de cromado o con cenizas de cuero se lavan aparte según el procedimiento del fabricante y nunca en el lavarropas de casa. Lo ideal es visitar la planta con el cuartel antes de que pase algo: conocer dónde están las cubas, las fosas y el corte eléctrico salva vidas el día del incendio.
Foto: Ant Rozetsky / Unsplash