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Amoladoras y sierras circulares para apertura de brechas en rescate estructural: cuáles elegir y cómo cuidarlas

Amoladoras y sierras circulares para apertura de brechas en rescate estructural: cuáles elegir y cómo cuidarlas

Por qué importa elegir bien

En un colapso estructural, abrir una brecha en una losa o un muro es muchas veces la única forma de llegar a la víctima. La herramienta de corte define cuánto tardás y cuánto riesgo asume la dotación. La NFPA 1006 (calificación profesional del rescatista técnico) y la NFPA 2500 (que absorbió a la vieja NFPA 1670) incluyen la apertura de brechas entre las competencias de rescate en estructuras colapsadas. No alcanza con tener la máquina: hay que saber cuál usar y mantenerla lista para arrancar.

Qué herramienta para qué material

  • Amoladora angular de 115/125 mm: gira a unos 11.000 rpm y corta apenas 30 mm de profundidad. Sirve para hierros de armadura, mallas, rejas y chapa. Es un complemento, no la herramienta principal.
  • Amoladora angular de 230 mm: gira a unas 6.600 rpm (80 m/s de velocidad periférica), tiene entre 2.000 y 2.600 W y corta unos 65 mm. Rinde en mampostería y perfiles, pero tiene el mayor riesgo de contragolpe. Elegila con arranque suave, freno de disco y embrague antirretroceso.
  • Tronzadora a explosión de 350 mm (14 pulgadas): es el caballo de batalla. Motor de dos tiempos de 60 a 75 cm³, 3,2 a 3,9 kW, unos 10 kg y 125 mm de profundidad de corte. Con disco de 400 mm llega a unos 145-155 mm, a costa de más peso.
  • Sierra circular de 184 mm (7 ¼ pulgadas): corta unos 60-65 mm a 90°. Es la indicada para entrepisos, techos de madera y tirantería, con disco de dientes de carburo de tungsteno apto para madera con clavos.

Una losa maciza de vivienda en Argentina suele tener entre 10 y 15 cm de espesor, así que una tronzadora de 350 mm la atraviesa en una pasada. Para muros o losas más gruesos hace falta cortar desde ambas caras, o pasar a sierra de anillo (unos 270 mm de profundidad) o motosierra de cadena diamantada.

Explosión o batería

Las tronzadoras a batería (36 V o doble batería de 18 V) no generan monóxido de carbono, arrancan al instante y hacen menos ruido. Esas ventajas pesan en espacios confinados o vacíos de supervivencia. Su límite es la autonomía: en hormigón armado una batería dura pocos minutos de corte efectivo. La de explosión sigue siendo insustituible en trabajos largos a cielo abierto. Lo ideal es contar con ambas y, si usás la de explosión en interiores, ventilar y monitorear CO.

Discos: donde se gana o se pierde el corte

  • Abrasivos aglomerados: deben cumplir la EN 12413. Los de resina tienen fecha de vencimiento grabada en el anillo metálico central, normalmente tres años desde la fabricación. Un disco vencido o humedecido se descarta, sin discusión.
  • Diamantados: deben cumplir la EN 13236. Los segmentados soldados por láser son los adecuados para hormigón armado. Los de diamante soldado al vacío, llamados de rescate, cortan metal, madera y materiales compuestos con un solo disco.
  • Velocidad máxima: la máquina nunca debe superar la velocidad marcada en el disco (80 o 100 m/s). A 100 m/s, un disco de 350 mm admite unas 5.450 rpm.

Verificá siempre el diámetro del eje (20 mm, 22,23 mm o 25,4 mm) y usá las bridas originales. Los adaptadores improvisados son causa frecuente de roturas.

Técnica y seguridad en la brecha

  • Hacé primero un orificio de inspección para confirmar qué hay del otro lado y ubicar a la víctima.
  • Sobre una víctima, usá la brecha limpia: cortes biselados para que el bloque no caiga y pueda retirarse hacia arriba. La abertura triangular de 60 a 90 cm de lado es la que mejor conserva la capacidad portante.
  • Cortá con agua siempre que puedas. Un pulverizador a presión conectado a la tronzadora reduce drásticamente el polvo de sílice cristalina y refrigera el disco.
  • No cortes cables de postensado ni elementos portantes sin evaluación del responsable de estructuras.
  • Nunca retires la guarda, no cortes por encima de la altura de los hombros y evitá el cuadrante superior del disco, que es la zona de contragolpe.

El equipo de protección mínimo es: casco (IRAM 3620), protección ocular según EN 166 con pantalla facial, protección auditiva (IRAM 4060; una tronzadora supera los 100 dB(A)), guantes EN 388, calzado de seguridad (IRAM 3610) y respirador FFP3 según EN 149 o P100. Las máquinas deberían cumplir EN ISO 19432 (tronzadoras a combustión) o IEC 62841-2-3 (amoladoras eléctricas).

Mantenimiento: que arranque al primer tirón

  • Después de cada uso: limpiá el polvo de hormigón del filtro de aire, las aletas del cilindro y la guarda. Revisá la tensión de la correa y el estado del disco: fisuras, segmentos faltantes o núcleo azulado por temperatura.
  • Combustible: usá mezcla al 2 % (50:1) con aceite sintético para dos tiempos. La nafta argentina tiene bioetanol y se degrada: no guardes mezcla más de 30 días, y vaciá el tanque si la máquina va a quedar parada.
  • Semanal: arrancá la máquina y llevala a temperatura de trabajo. Verificá el freno, el acelerador, el interruptor de parada y los antivibratorios.
  • Baterías: guardalas entre 40 y 60 % de carga, lejos del calor del cuartel de máquinas, y rotalas.
  • Discos: almacenalos en posición plana, en lugar seco y sin peso encima. Nunca los dejes montados durante el traslado en la unidad.
  • Registro: anotá horas de uso, cambios de bujía, filtro y correa en una planilla por máquina.

En resumen

Para un cuartel de voluntarios, la combinación más razonable es una tronzadora a explosión de 350 mm con disco diamantado segmentado y uno de rescate, una amoladora de 125 mm a batería para armaduras y una sierra circular con disco de carburo. Sumale kit de agua, discos vigentes y una rutina de mantenimiento escrita, más capacitación periódica, porque la herramienta sola no abre la brecha.

Foto: Alex Gallegos / Unsplash